Un espacio particularmente sensible de la violencia son los asesinatos de periodistas, crímenes que siguen al alza. El último fue el de Lourdes Maldonado en Tijuana, que se suma a los de Margarito Martínez y José Luis Gamboa, los tres en estos pocos días del año 2022. La contabilidad de asesinatos de los informadores en los últimos sexenios se abulta con mucha precisión en cifras terribles: con Fox 22, con Calderón 48, con Peña 47 y con AMLO ya van 28, (Artículo 19). ¿Será Lourdes Maldonado la gota que derrama el vaso? Antes fueron Javier Valdez y Miroslava Breach, y siguen impunes los criminales.

Con esta barbarie es claro que México está muy lejos de la transformación que presume AMLO, porque al menos en materia de violencia contra periodistas, es completamente imaginaria. El país resulta cada día más violento y la vida cotidiana se vuelve más cruenta. No sólo se asesina a periodistas, sino a políticos, candidatos, funcionarios y a defensores de derechos humanos. La última elección fue una contienda marcada por esa violencia del crimen organizado, la razón es que los comicios se han vuelto ocasión para hacer un ajuste de cuentas entre delincuentes y autoridades.

Las piezas de este México bárbaro apuntan hacia el crimen organizado y el narcotráfico, pero de forma central hacia el Estado, a un sistema de justicia débil que todos los días produce impunidad. Y la parte medular se ubica en las componendas y alianzas podridas entre criminales y autoridades. De tal manera, que resulta muy barato asesinar a un periodista que investiga la corrupción y las alianzas entre políticos y criminales. Eso no ha cambiado con la 4T ni un centímetro. A pesar de que AMLO dice que no son iguales, que todos los días se junta el gabinete de seguridad, y que las cifras de asesinatos dolosos han bajado 4% en el último año, la realidad es que vivimos en un país donde reina una impunidad que rebasa el 90% y con el asesinato de periodistas ronda en 98%. Nadie está seguro, y mucho menos si es un periodista que investiga corrupción política o económica. Los blindajes han fracasado, los protocolos de protección no funcionan, las fiscalías no actúan y el resultado es muy grave: se mantienen tan campantes las alianzas mafiosas, y la estadística de asesinatos crece todas las semanas. El mapa de asesinatos de periodistas mancha todo el país, pero hay estados donde es más grave. La captura de territorios, estados, municipios por parte del crimen es una dolorosa realidad en Michoacán, Veracruz, Tamaulipas, Jalisco, Guerrero, Oaxaca, Sinaloa, Chihuahua, Baja California y un largo etcétera.

Los mecanismos de protección a periodistas no han funcionado, si la medida es evitar los asesinatos y las agresiones contra periodistas. México está metido en un serio problema, porque en el centro de cualquier democracia está la libertad de expresión, pero en nuestro país se ha vulnerado ese derecho. La organización Reporteros sin Fronteras nos coloca en el sitio 143 de 180 países, así de mal andamos. Estamos entre la India y Camboya, lejísimos de Noruega y Finlandia que se ubican en los dos primeros lugares, (https://rsf.org/es/clasificacion).

Ya hay muchos medios que han optado por no tocar temas de corrupción, crimen organizado y narcotráfico; de alguna forma los cárteles imponen la agenda y hay amplias zonas de la opinión pública que se han oscurecido, les han fundido los focos a balazos. El resultado es una democracia más frágil y un oficio cada vez más peligroso. Si México no está en guerra, el ejercicio periodístico parece que sí. Nos ubican cercanos a Afganistán, un país controlado por los talibanes. Qué horror, pero casi todos los días hay balaceras y asesinatos en alguna parte del territorio nacional.

“Matar un periodista, como se ha recordado en las múltiples protestas, es asesinar la verdad, silenciar un contrapoder necesario para la democracia, algo que ningún Estado debería permitir” (Gladys Serrano, El País, 26/1/2022). ¿Cuántos asesinatos más de periodistas habrá? ¿Cuándo, el gobierno de AMLO, revisará su estrategia fallida contra el crimen organizado? ¿Terminará algún día la impunidad?

Investigador del CIESAS.
@AzizNassif