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Buenos Aires.— El domingo pasado, la policía militar brasileña capturó, en una operación en conjunto con la Agencia Federal de Inteligencia argentina, a Ibar Esteban Pérez Corradi, un financiero de 38 años.
Era el prófugo más buscado de Argentina, acusado de planear un triple crimen ocurrido en 2008 que puso en primera plana el asunto del tráfico de efedrina y otros precursores químicos en suelo argentino y también el financiamiento sucio de la política con dinero del mercado negro farmacéutico y probablemente del narcotráfico.
“Pérez Corradi es un delincuente vinculado a una de las causas más emblemáticas del país”, dijo Patricia Bullrich, ministra de Seguridad, a la prensa local. Fue detenido en Foz do Iguazú, en la triple frontera argentino-paraguayo-brasileña. Llevaba cuatro años viviendo en Ciudad del Este, del lado paraguayo, con una mujer y dos hijos, y moviéndose en un Mercedes Benz ML 320. El acusado, de quien se habían hecho más de 30 retratos hablados, usaba un nombre falso y no tenía huellas dactilares: dicen que pagó 50 mil dólares para borrárselas con láser.
La historia comenzó el 13 de agosto de 2008, cuando tres empresarios farmacéuticos —Sebastián Forza, Leopoldo Bina y Damián Ferrón— fueron encontrados asesinados en una zanja en las afueras de General Rodríguez, a 55 kilómetros de Buenos Aires. La investigación que siguió demostró que el tráfico ilegal de efedrina se había convertido en un negocio redituable en Argentina, un país que era considerado zona de paso para el narcotráfico y no de producción.
En un proceso plagado de amenazas e intrigas, un testigo se suicidó y otro murió arrollado por un tren en un episodio confuso, y en 2012 dos parejas de hermanos (Víctor y Marcelo Schillacci, y Cristian y Martín Lanatta) fueron condenados por los tres homicidios. Pero el autor intelectual, Pérez Corradi, quien ya tenía un pedido de extradición de Estados Unidos por intentar ingresar a ese país 80 pastillas de oxicodona (derivado del opio), estaba prófugo.
Según la justicia argentina, Pérez Corradi proveía efedrina a miembros del Cártel de Sinaloa, aunque la hipótesis aún no fue probada. “La industria farmacéutica argentina utiliza 200 kilos de efedrina por año, pero entre 2000 y 2010 se importaron al país más de 55 mil kilos, de los cuales 40 mil llegaron sólo en dos años, y mucha de esa cantidad fue luego exportada a México”, dijo Lucas Aguirre, consultor en industria farmacéutica argentino, a EL UNIVERSAL.
“Pérez Corradi entró en conflicto con las víctimas del triple crimen porque ellos querían desplazarlo y ser los únicos proveedores de los mexicanos”, dijo el fiscal que investigó el triple homicidio, Juan Ignacio Bidone, quien no descartó que Pérez Corradi haya tenido apoyo político. “Desde el primer día, gozó de la protección de algunas personas, más allá de su capacidad económica, lo que le permitía mantenerse en la clandestinidad”.
“Es el segundo gran caso en que se demostró que había narcos mexicanos operando en Argentina”, dijo a EL UNIVERSAL Cecilia González, periodista mexicana que vive en Argentina y que ha escrito libros sobre el tema (el más reciente, centrado en este caso, es Narcofugas: De México a la Argentina, la larga ruta de la efedrina). “En julio de 2008 la policía allanó una quinta y encontró el primer laboratorio de metanfetaminas en suelo argentino. Nueve mexicanos fueron condenados”. Según González, la ruta de la efedrina operó durante dos años.
Además de servir como vidriera a la llegada de un narcotráfico más sofisticado, el triple crimen dejó ver el lado sucio de la alta política: la financiación de la campaña con la que la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner llegó al poder en 2007 tuvo entre sus aportantes a tres laboratorios investigados por lavado de dinero. Uno de esos laboratorios era el de Sebastián Forza —una de las víctimas del triple crimen—, que aportó unos 65 mil dólares. Martín Lanatta, uno de los condenados por el triple homicidio, afirmó que Aníbal Fernández, jefe de Gabinete de Cristina Fernández de Kirchner, es “el autor ideológico del triple crimen y quién comandó el negocio de la efedrina en los últimos años”. Fernández respondió: “A Pérez Corradi no lo conozco”. Y aseguró que tras las acusaciones está el gobierno de Mauricio Macri, quien busca, dijo que la gente “no mire el desastre que está haciendo”.
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