La condición de oasis que presumía la Ciudad de México, como lugar alejado de la violencia que pega a otras regiones del país, se esfumó en poco tiempo.

En 2017 se obtuvieron las tasas más altas de homicidio doloso en la capital en 20 años y en los datos más recientes de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (marzo 2018), que trimestralmente realiza el Inegi, las zonas oriente y norte de la Ciudad presentaron el mayor índice de percepción de inseguridad en el país; 96.7% y 94%, respectivamente, de quienes ahí habitan consideran que el lugar donde viven no es seguro.

Las ejecuciones, el narcomenudeo e incluso la extorsión son conceptos que se están volviendo cotidianos para los capitalinos. Durante mucho tiempo se negó la presencia de grupos del crimen organizado, pero actualmente no se puede ocultar la actuación de ese tipo de bandas principalmente en la zona sur (Tláhuac, Xochimilco, Coyoacán, Iztapalapa y Tlalpan) y en la zona centro (Cuauhtémoc).

Varios hechos confirman el incremento de la violencia: en 2017, elementos de la Marina fueron desplegados en calles del sur capitalino para concretar la captura de un líder narcotraficante. Ciudad Universitaria está también en el blanco de grupos narcomenudistas; disparos y muertos se registraron por primera vez en el campus. En la ola de escorts asesinadas que se registró en los últimos seis meses hay investigaciones que involucran a integrantes del narcotráfico. Esta semana han aparecido cuerpos desmembrados y con mensajes.

Es momento de enfrentar la situación, sin tratar de minimizarla o de atribuirla al ámbito judicial. No son grupos pequeños los que operan en la Ciudad de México. La fuerza de la autoridad debe ejercerse con tareas de inteligencia y con mayor presencia en zonas conflictivas.

Hasta ahora la capital parece estar a salvo de lo que sería el mayor riesgo que puede presentarse: la infiltración de la delincuencia en corporaciones policiacas o la compra de voluntades. Por eso, hay mucho por hacer en los siete meses que deben transcurrir para el relevo de gobierno en la Ciudad. Es necesario escuchar las acciones que se pondrán en marcha y conocer resultados. Y quien llegue a gobernar debe contar desde ahora con un plan detallado para hacer frente a la delincuencia.

La disputa por controlar puntos de venta de droga está llegando a niveles no vistos. ¿Hay acciones para aumentar el patrullaje policiaco? ¿Existe un plan local para contener la violencia? En la elevada percepción de inseguridad de los capitalinos debe encontrarse la respuesta.

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