La administración del presidente López Obrador, dio un giro de 160 grados en la promoción de la inversión y prácticamente todo lo canalizó a través de la Cancillería, quienes absorbieron las funciones de ProMéxico que fue desmantelado desde el inicio de la presente administración.

Lamentablemente, las acciones de la Secretaría de Relaciones Exteriores como promotor para la atracción de nuevas inversiones al país no han dado resultados.

Salvo muy honrosas excepciones, aún no tiene personal profesional certificado en cada consulado y/o embajada en el exterior, no le han destinado presupuesto a la promoción y atracción de nuevas empresas extranjeras que se instalen en nuestro país. Sencillamente el presidente y la 4T, no comulgan con la promoción de México en el extranjero.

Creo que tanto la Cancillería como la Secretaría de Economía principalmente, tienen una enorme oportunidad de realizar trabajo en equipo con las cámaras de comercio e industriales, así como con las organizaciones con presencia en el extranjero, en la tarea de la difusión de información, y de forma más extensa, en temas como simplificación de trámites y procesos a través de los tres niveles del gobierno y sobre factores estratégicos de atracción de inversión.

Es un buen momento para que las entidades federativas realicen una evaluación objetiva de las áreas que se consideran competitivas, desde la perspectiva regional y enfocarse en las industrias para las que tienen realmente una vocación industrial.

Las entidades deben aprovechar también para hacer una modernización de sus plataformas en línea, para qué a través de éstas, puedan hacer trámites, manejar videoconferencias, “Zoom´s”, recolectar y difundir toda información que será de utilidad para todas las empresas en sus estudios de factibilidad, así como realizar “research” y verificar la información con la que cuentan de acuerdo al tipo de industria que está analizando expandirse a nuestro país.

Una de las críticas que ha hecho el presidente continuamente, es el influyentísmo que existía en algunas de las áreas de promoción de ProMéxico. Por lo anterior hay que profesionalizar y capacitar al personal encargado de trabajar en las áreas de promoción, no solo en la Secretaría de Relaciones Exteriores, sino también las Secretarías de Desarrollo Económico (SEDECO´s) de las entidades federativas.

Estoy plenamente convencido que las autoridades estatales pudieran sacar mayores ventajas competitivas y trabajar en conjunto con los clusters y asociaciones estratégicas para trasladar toda la red de proveeduría a su región.

Esto sin descuidar la sustitución de importaciones a través del apoyo de las PYMES locales. Lo más importante es buscar que las mismas cadenas de abastecimiento, sean en sí mismo un atractivo para la región.

Así ha sido el éxito que han tenido algunas regiones del país como la región del Norte de México y como lo fue décadas atrás la región del “Rust Belt” en Nueva York, Pennsylvania, Ohio, Michigan, Indiana, Illinois, y Wisconsin.

Para los inversionistas lo más importante es la certidumbre jurídica, establecer protocolos y mecanismos de colaboración con autoridades locales para evitar los trámites adicionales o peor aún, evitar “disparates” como las realizadas por presidente López Obrador, a través de sus consultas ilegales que han detenido la Inversión Extranjera Directa en México.

Como la realizada en Baja California, carece de sustento legal y es totalmente indebida y violatoria a los acuerdos comerciales firmados por México. Por lo pronto ya evitó que la empresa Constellation Brands, estableciera sus operaciones en Baja California, después de haber invertido más de $850 millones de dólares.

En la tarea de atracción de inversión, las ciudades, estados y los países de la zona del T-MEC compiten entre sí por atraer empresas, por lo que es indispensable el marketing que realizan de las ciudades o su región para inversionistas.

Es importante tener directorios y estudios comparativos de salarios, mano de obra calificada, especialización de algunos procesos de producción, costos, infraestructura de los parques industriales, calidad de vida, infraestructura educativa, rutas de transporte, logística y distancias.

Por último lo más importante, hacer estudios comparativos y de factibilidad con los de otras ciudades o regiones del país o del extranjero.

No hay que olvidar que las autoridades locales deben apoyar con los programas de simplificación y mejora regulatoria y sobre todo mejorar el desempeño de sus departamentos de desarrollo económico, desarrollo urbano y medio ambiente, programas de reclutamiento y fomento al empleo, así como acciones que alienten a las empresas en la capacitación de su personal y que reciban incentivos a la inversión productiva.

Anteriormente se contaba con el Servicio Nacional de Empleo, los cuales proveían becas de capacitación para incrementar la mano de obra calificada.

Desafortunadamente el presidente López Obrador, desmanteló el programa y lo enfocó en el programa de Jóvenes Construyendo el Futuro, que no ha dado resultados tangibles de mejora competitiva.

Tanto los municipios como las entidades federativas, deben continuar trabajando en programas de desarrollo de proveedores y desarrollo de capital humano profesional y principalmente que se desempeñen con estándares internacionales de mejores prácticas.

En conclusión, México tiene nuevos retos y oportunidades para atraer inversión extranjera al país. No obstante, aún con todos los tratados de libre comercio de los que México forma parte (13 tratados u acuerdos comerciales con 52 países), incluido el T-MEC, no va a poder aprovechar los beneficios inherentes si la administración del presidente López Obrador, continúa tomando decisiones que inhiben la inversión extranjera como nacional.

Twitter @Samuel_Pena_G

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