El regalo que la víspera de Navidad le otorgó la Secretaría de Cultura a la Fonoteca Nacional fue un atentado contra el pueblo de México, al recortar 80% de su presupuesto y dejarla prácticamente desamparada.

Esta gran institución es (¿o era?) un orgullo para nuestro país, harto de tanta violencia, hasta que el 23 de diciembre de este fatídico año de 2020 se le propinó un moche de tal magnitud que, DE NO REVERTIRSE, sería una más de las TRAGEDIAS del desaire y descuido del gobierno por preservar y proteger nuestros acervos culturales. El golpe es grave y severo porque toca el ALMA DE NOSOTROS LOS MEXICANOS en la médula espinal de nuestra identidad, en el centro de nuestra sensibilidad, en lo que definitivamente nos une como pueblo, que es: ¡¡¡¡NUESTRA MÚSICA!!! y la voz de nuestros poetas, políticos, es decir, SU HISTORIA SONORA...

¿Por qué es importante? La Fonoteca Nacional resguarda físicamente los soportes originales de archivos sonoros históricos invaluables, desde grabaciones con la voz de Porfirio Díaz, José Vasconcelos, Diego Rivera, música mexicana folclórica de todas las etnias de nuestra República Mexicana; las voces de muchos de nuestros poetas, como Octavio Paz, José Gorostiza, Enrique González Martínez, Xavier Villaurrutia, entre muchos más; además de grabaciones originales con la voz nuestros ídolos, como Pedro Infante, Cantinflas, Tintán, Agustín Lara, Armando Manzanero, etc.

Resguarda más de medio millón de soportes originales imposibles de enumerar en este texto. Estos materiales se tienen que preservar, clasificar y resguardar en bóvedas, y estudiar y difundir. Se han montado cuartos con máquinas costosas por ingenieros especializados, y un cuerpo sólido de especialistas ha dedicado ya años a todo un sistema de conservación y clasificación de los tesoros que resguarda la Fonoteca Nacional, desde su creación en el año de 2010, bajo la dirección de Lydia Camacho.

Por fin los herederos de acervos sonoros históricos encontraron un lugar “SEGURO” donde depositar sus acervos para salvarlos de su destrucción. Se crearon contratos específicos de donación. Yo misma me sentí contenta de que existiera un lugar confiable y seguro para su conservación y doné las grabaciones originales de la MÚSICA PARA EL CINE MEXICANO de mi padre, el músico Raúl Lavista; después vino un COMPLICADO Y HEROICO RESCATE que hizo una de las más importantes técnicas que trabajan en la Fonoteca Nacional, que es la maestra Sybille Hayem, quien ha hecho la labor titánica de rescatar de una bodega, que yo encontré en 1997 afectada con el “virus del vinagre”, las grabaciones originales de la MÚSICA PARA EL CINE MEXICANO, trabajo que fue reconocido en 2016 como MEMORIA DEL MUNDO por la UNESCO y, por lo tanto, Patrimonio de la Humanidad. Sybille logró rescatar el 30% de las grabaciones originales de la música para cine que es lo único que queda, el otro 70% se perdió inexorablemente por el descuido, menosprecio y negligencia de Los Estudios Churubusco al no ser capaz de proteger nuestro patrimonio cultural.

Pilar Mata, la hija del gran músico Eduardo Mata, recientemente donó el archivo de su padre a la Fonoteca Nacional, segura de que ésta le garantizaba su conservación y catalogación. Yo misma estaba a punto de donar los archivos sonoros de mi esposo, el fallecido escritor Salvador Elizondo, que contienen, entre otros tesoros, la última entrevista en vida al nuestro gran poeta José Gorostiza, autor del poema “Muerte sin fin”, donde nos cuenta de viva voz cómo construyó su gran poema.

La Fonoteca Nacional está ubicada en Coyoacán, en la bella y tradicional calle de Francisco Sosa, esquina con la calle Salvador Novo, en una casona antigua protegida por el INBA como Patrimonio Arquitectónico, donde habitó la gran antropóloga Zelia Nuttel, el poeta Octavio Paz, y que luego fue sede de la Fundación Octavio Paz.

La Fonoteca Nacional cuenta con módulos de información detallada de su acervo, con salones para conferencias y exposiciones, siempre animadas por un público interesado que encontraba en la Fonoteca Nacional un remanso de paz y esparcimiento espiritual, tan necesario en este mundo caótico. En su hermoso jardín se colocaron unas campanas sonoras donde el paseante, mediante un botón, escoge de un catálogo sonoro el canto de los pájaros, ya sea  un cenzontle, un ruiseñor, un jilguero…

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