Luego de la demostración de fuerza que dio el crimen organizado en el intento fallido de las autoridades federales para detener a Ovidio Guzmán en Culiacán, la semana pasada hubo un operativo con resultados contrastantes. El 22 de octubre, elementos de la Marina, Seguridad Ciudadana y de la Procuraduría de la Ciudad de México, detuvieron a 32 presuntos integrantes de La Unión Tepito. Decomisaron armas, cartuchos, cargadores, granadas y hasta un lanzacohetes. Encontraron cocaína, metanfetaminas, 2 toneladas y media de mariguana, dos laboratorios para procesar drogas y un millón y medio de pesos.

La autoridad tenía imágenes de las cámaras de seguridad del C5 y denuncias de extorsiones que señalaban la dirección de Peralvillo 33. A diferencia de lo ocurrido en Sinaloa, en la Colonia Morelos no hubo acciones precipitadas ni improvisación. El trabajo de inteligencia duró varios meses. En este caso sí llegaron con la elemental orden de cateo. La detención se logró sin hacer un solo disparo.

Apenas empezábamos a celebrar lo logrado por las corporaciones de seguridad cuando llegó la noticia: el juez Felipe de Jesús Delgadillo Padierna ordenó liberar inmediatamente a 27 de los 32 detenidos. Concluyó que los policías les fabricaron pruebas y consideró inverosímil que un solo agente haya hecho en media hora el aseguramiento de tantas personas, como quedó asentado en el reporte entregado al Ministerio Público.

Las reacciones no se hicieron esperar. El titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch, cuestionó a la Fiscalía General. Dijo que las armas y drogas aseguradas son evidencia importante. “Por más contradicciones que haya, lo asegurado en el lugar demuestra que hay una irregularidad. La Fiscalía General de la República no fue capaz de construir una carpeta de investigación lo suficientemente fuerte”.

La jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, lamentó la decisión del juez. Sostuvo que las detenciones fueron legales y en flagrancia, aunque sí reconoció que tienen que fortalecer la capacitación de la Policía de la Ciudad de México para mejorar los informes que presentan al Ministerio Público.

Los meses de trabajo coordinado, investigación y esfuerzos de inteligencia, se vinieron abajo por un mal informe. El resultado terminó siendo el de casi siempre: delincuentes libres y ciudadanos vulnerables; la impunidad garantizada por un sistema de impartición de justicia que, por ineficacia o corrupción, en algún eslabón falla.

Twitter: @PaolaRojas

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