Aunque algunos lo intenten, es imposible hacer que la historia retroceda. Por algunos hechos que guardan similitudes, producidos en distintas épocas, suele decirse que ese proceso se repite, pero en rigor es continuo, indetenible, inexorable y, si acaso se puede atemperar, no depende de una persona, ni de un gobierno, ni de una ideología, sino de las fuerzas que dominan el mundo.

Tal es el caso del capitalismo en sus fases comercial, industrial y financiera que, aun cuando tardó siglos, se convirtió en la base del nuevo modelo de acumulación llamado neoliberalismo, muestra de que siempre ha caminado hacia adelante, sobre su espíritu originario de tener, sin contemplaciones por el Ser.

Desde siempre, el capitalismo ha sido el fundamento de los binomios riqueza-pobreza, progreso-atraso, libertad-opresión, que se complementan con un sinnúmero de particularidades extremas y opuestas que hoy, más que nunca, están presentes entre naciones, sociedades y personas.

El anhelo de los que se han quedado en la retaguardia respecto de los que van a la vanguardia, es acceder a los beneficios y las ventajas de las que estos gozan: educación, salud, bienestar, placeres. Que sólo posibilitan el dinero, sin el cual no se resuelven los problemas, ni es posible concebir el mundo.

El ansia de poseer este bien, que “todo lo facilita”, es precisamente lo que inspiró inicialmente a Ronald Reagan y a Margaret Thatcher, hace tres décadas, a universalizar el modelo económico injusto que generó el abismo entre pocos opulentos y masas de pobres en todo el planeta.

Las fortunas de pocos, que se conocen ahora, por contraparte con la miseria en la que viven millones, es parte de sus perniciosas consecuencias. Su poder es tal, que fue capaz de impulsar la caída del Muro de Berlín y la Balcanización, sucesos en los que el Papado, ente indiscutible de siglos, tuvo una participación bastante notoria.

Así, el neoliberalismo se plantó y/o se implantó en todos lados. Voluntariamente o a fortiori, la casi totalidad de los países, en una u otra medida, se sumaron o fueron incorporados a esa corriente economicista, cuya impronta es su exclusivismo, excluyentismo y falta de humanismo, que todo lo privatizó. El mercado devoró al Estado y este se olvidó de sus compromisos con la comunidad.

¿Se puede parar ahora esa máquina, que ha acelerado exponencialmente el industrialismo, el mercantilismo y el librecambismo a nivel planetario? La respuesta categórica es no. Ese curso de la Historia, marcado por el neoliberalismo, seguramente escalará a otra fase, catalizada por la situación actual.

En todo caso, lo que habría que esperar es un acto de racionalidad de quienes pueden influir de manera decisiva si no en un cambio, sí en un acto de bondad, sensibilidad y consideración que lleve a moderar el ritmo de acumulación de capital, dándole un sentido más humano.

Esa posibilidad podría ser más realista para México. Es lo que podría darle un piso social más firme a la 4T. Es un camino más corto que tratar de desaparecer lo que ha hecho el neoliberalismo, lo que en ningún lugar es admisible. Es lo que evitaría, en fin, los innumerables problemas diarios, dentro de la crisis económico-sanitaria, y los peligros y las consecuencias del retroceso.

Sotto Voce…

Con el apoyo presidencial que tiene, no hay duda de que Félix Salgado será el candidato de Morena al gobierno de Guerrero. La incógnita es si podrá hacerse con la victoria. ¿Prevalecerán la sabiduría o la ignorancia del pueblo?… Con la decisión del TEPJF de no censurar sus intervenciones públicas relacionados con los comicios, el presidente López Obrador será la locomotora que arrastre al triunfo a muchos candidatos de Morena a cargos electivos…Acertada y bien recibida, la designación que hizo la secretaria de Seguridad Ciudadana, Rosa Icela Rodríguez, de Iván Escalante, como jefe de su oficina.

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