Ya son varios años en los que China hace honor a su significado (país del centro) al convertirse y mantenerse como el foco de atención en temas de propiedad intelectual. En esta materia, la República Popular se ha convertido en referente, desde los programas y políticas adoptadas en materia de investigación y desarrollo (I+D), innovación y su aprovechamiento, y los consecuentes récords en solicitudes de patentes y marcas, hasta tener a la violación de los derechos de propiedad intelectual como uno de los temas torales e incómodos en su relación con la otra superpotencia.

El 2019 (4717 del calendario chino) no será la excepción. Por un lado y por cuanto a innovación se trata, en el Índice Global, China avanzó tres posiciones para colocarse en el número 14 y así, por vez primera, pertenecer al selecto grupo de las 15 naciones más innovadoras del mundo. Por el otro, todo parece indicar que el número de solicitudes de derechos de propiedad intelectual presentadas en China, la colocarán de nueva cuenta en el primer lugar mundial.

En efecto, de los datos publicados por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) relativos a las solicitudes al cierre de 2018, se desprende que sólo las de patente presentadas en China corresponden a 46.4% del total mundial (un millón 542 mil 2, de 3 millones 226 mil 300); respecto a modelos de utilidad se presentaron 2 millones 72 mil 311 solicitudes (96.6% del total mundial). Por lo que a las marcas concierne, se solicitaron 7 millones 365 mil 522 registros que corresponden a 51.4% del total de las solicitudes presentadas en el mundo. Finalmente, respecto a los diseños, el primer lugar se confirma al haberse presentado sólo en este país 54% del total de solicitudes en el mundo (708 mil 799, de un millón 312 mil 600).

Lo anterior podría ser suficiente para tener a China como centro de atención, pero no es así pues la realidad es otra. De conformidad con muchos estudios y análisis, ese primer lugar también lo tienen en la categoría de violación a los derechos de propiedad intelectual, desde la piratería de patentes y marcas hasta el robo de secretos industriales.

Afortunadamente, y aunque tomó tiempo, en aras de congruencia con su política pública de propiedad intelectual y con los sorprendentes resultados y, con el objeto de hacer frente y erradicar el cáncer de la propiedad intelectual y alejarse del deshonroso primer lugar en piratería, el pasado domingo 24 de noviembre, las máximas cúpulas de poder —el Consejo de Estado y las Oficinas Centrales del Comité Central del Partido Comunista Chino— emitieron de manera conjunta La guía para fortalecer la protección de los derechos de propiedad intelectual bajo la premisa que “la protección de los derechos de propiedad intelectual es el más importante factor para mejorar el sistema de propiedad intelectual y también el mayor incentivo para aumentar la competitividad económica de China”.

Mediante el exhaustivo uso de recursos legales, tecnológicos y de políticas de gestión social; de facilitar la comunicación con titulares de derechos nacionales y extranjeros; de fortalecer la cooperación internacional; de introducir un sistema de compensación; y de endurecer las penas, el gobierno chino se compromete para que en 2022 se vean resultados importantes del esfuerzo en frenar la piratería y para 2025 haya y se mantenga a un alto nivel “una satisfacción social respecto a la protección de los derechos de propiedad intelectual”.

Con esta acción, muy oportuna por cierto, China confirma su compromiso hacia la propiedad intelectual y su protección, lo cual seguramente será tomando muy en cuenta ahora que oficialmente ha postulado a la señora Binying Wang, actual directora General Adjunta de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), como candidata a ocupar la dirección general de ese organismo especializado de las Naciones Unidas.


Consultor especialista en protección de innovación
y propiedad intelectual. Twitter: @MA_Margain

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