Mente sana en cuerpo sano, dice la máxima popular. El arribo de las primeras vacunas al cierre del año 2020 nos da una muestra de aliento y de esperanza para superar las graves dificultades causadas por la pandemia del coronavirus (Covid-19).

El solo hecho de que México haya sido el primer país de Latinoamérica que recibe e inicia las tareas de vacunación gratuita es un paso encomiable y el proceso de inoculación se ha iniciado favorablemente. En particular merece reconocimiento la prioridad que se ha dado a la pronta importación de vacunas y su aplicación a poblaciones de alto riesgo, en particular al personal médico que merece un reconocimiento amplio por su entrega incansable y profesional.

Las expectativas de una sociedad resistente al virus, que nos permita recuperar las actividades productivas y sociales, requerirán buena parte del año que está por iniciarse.

En el pasado, las políticas de salud pública han tenido que remontar retos transcendentales. A finales de la década de los años cuarenta, donde la cobertura carretera, eléctrica o telefónica era limitada, las campañas gubernamentales para combatir la fiebre aftosa, poliomielitis entre otras, requirieron tiempo, recursos humanos capacitados y recursos presupuestales para su erradicación.

En el año 1952, durante el mandato del presidente Miguel Alemán, quedó erradicada la viruela como un paso más en el avance de la política de Estado en materia de salud pública, de un padecimiento de graves consecuencias a la salud que, como sabemos, fue importado por los conquistadores españoles varios siglos atrás.

A nivel colectivo la salud física tiene una alta correlación con la salud mental, de una persona, un grupo social o una nación, pues de ella depende su progreso o su deterioro.

Por ello, es conveniente que de manera simultánea la sociedad, en un sentido figurado, se vacune contra las voces que buscan la proliferación del rencor, la intolerancia y la ilegalidad. Las vías de contagio de estos serios padecimientos sociales pueden ser de persona a persona, pero su mayor proliferación se manifiesta anónimamente en las redes sociales y con fuentes falsas o fake news para provocar el malestar de la sociedad.

La evidencia que arrojaron los años de una campaña de agresión y descalificación en el limitado vocabulario de Donald Trump, marcó el hartazgo de la población por un discurso estéril de división, insulto e intolerancia en su país.

El año 2021 será un año de lenta pero positiva recuperación económica para la reconstrucción de un nuevo modo de vida y de convivencia social. También será un año significativo en materia electoral, en el cual nuestro sistema político debe ser reflejo de un proceso democrático sano y confiable, en donde cada votante debe estar vacunado mentalmente para prevenir el contagio de antipatías, actos de intolerancia, hostilidad política o peor aún de violencia verbal, que precede a la violencia física ante quienes tengan ideas distintas.

La vacunas mentales de la sociedad son tan importantes como las que preservan la salud física. Ambas representan prioridades fundamentales de nuestras políticas de Estado para el avance positivo de la nación.

Rúbrica. ¡Feliz 2021! Apreciados lectores, les deseo salud, dicha y armonía. Los retos de hoy serán los éxitos de mañana. Los mexicanos sabemos que al son que toquen la bailamos.

@AlemanVelascoM
articulo@alemanvelasco.org

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