¿Quiénes somos los hijos para nombrar la vida de los padres? ¿Por qué la literatura es ese puente para conectar con los padres? Quizá porque la palabra escrita vence el miedo de lo perdido y desvanece el velo del pudor. El escritor es un ser que no puede ser confiable: tarde o temprano contará los secretos como un ejercicio de exorcismo personal.

Dios fulmine a la que escriba sobre mí (Sexto Piso, 2023) es un diálogo que Aura García-Junco construye, a través de los libros, con su padre H. Pascal (Juan Manuel). El libro-biblioteca se convierte en el punto de unidad entre hija-padre: “o si se trató tan sólo del ensueño de las letras compartidas antes de ir a dormir.”

La biblioteca heredada por el padre es un océano infinito donde se encuentran secretos de H. Pascal. ¿Cómo conversar con ellos? ¿Por qué del orden en que se encuentran acomodados? ¿Las anotaciones? ¿Los subrayados? ¿El año en que fueron leídos? Hay una arqueología de la lectura que permite conocer una historia desconocida. El libro es un espejo que refleja la imagen del padre y que a medida que se avanza en su lectura se encuentra la hija: ¿Se espantará? ¿Detendrá su lectura? ¿Le gustará lo que hallará?

Nos responde Aura: “Como sea, el hechizo está roto, la guarda de la biblioteca cayó. Tú y ella se han dado la mano, y ahora que se presentaron sólo queda conocerla, a ver si entre sus páginas polvosas encuentras las conversaciones pendientes.”

Y entonces, pareciera que siempre faltó algo que decir, y la muerte borra toda posibilidad. No hay manera de continuar, retomar o iniciar la conversación. Faltaron palabras y horas de plática para decir y preguntar. La autora redime al hijo con su libro al buscar conocer al padre y describirlo con lo bueno y lo malo de su vida. El libro ensayo-novela no es una Oda sino un ejercicio crítico de la relación entre la hija-padre que se da en un mundo que cambia, donde por momento las generaciones no se entienden y tratan de imponer su tiempo y su espacio.

Escribir de los padres es recurrir a la memoria que se disfraza de laberintos complejos y conflictivos: ¿Qué de lo recordado en realidad sucedió? ¿Cuántos recuerdos han sido olvidados? ¿Cuáles recuerdos hemos formado a partir de la memoria de los otros? La muerte alienta a mantener viva la memoria como la esperanza de no olvidar, de recordar el aroma, la voz, el color de la piel, el brillo de los ojos, los momentos vividos y conmemorar la vida de los padres que también un día se quedaron sin padres, la humanidad siempre se encuentra huérfana: “Mi papá murió de un infarto, su papá murió de un infarto, mi tío se infartó y la libró por poco. Si yo fuera mi hermano, arroparía a mi corazón como si fuera un cristal delicado.”

De los padres se heredan enfermedades, profesiones no solo bienes materiales. Solo en su ausencia empezamos a mirar el parecido, con miedo a encontramos con que tenemos los mismos gustos y fobias.

Aura García-Junco construye a través de la memoria-biblioteca el recuerdo de su padre mediante la construcción de su propio novenario. Rastrea en los libros un pasado que va apareciendo en imágenes-palabras. La escritora se suma a una larga tradición de la literatura sobre los padres. Ella narra a través del lenguaje incluyente la relación con su padre, y encuentra su herencia: la escritura “La herencia literaria puede ser también la herencia de la precariedad o del miedo a caer al vacío.”

Hasta aquí Monstruos y Máscaras…

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