En ocasión del 200 aniversario de la consumación de la independencia nacional y los 500 años de la toma de Tenochtitlan, el pasado 27 de septiembre se inauguró la exposición: La grandeza de México, en el Museo Nacional de Antropología e Historia y en el edificio de la SEP, presentándose algunas piezas y textos únicos, que no habían sido vistos en México desde que fueron sustraídos y enviados a otros museos y bibliotecas en diversas partes de Europa y EUA, principalmente.

Son más de 1,500 objetos que buscan reunir y reflejar la grandeza de nuestra historia, cultura e identidad, abarcando desde el período preclásico (2,500 a.C – 200 d. C) hasta el siglo XX. De esta manera se exhiben más de 4,000 años de múltiples expresiones con las que diversos pueblos y lugares en distintos tiempos, interpretaban y valoraban sus entornos geográficos, la espiritualidad, la persona, el simbolismo de su universo y la cosmovisión de su mundo, para concluir, con pinturas y piezas que dan testimonio a la etapa de la independencia nacional.

Es una muestra que reúne en cantidad y calidad, diversas manifestaciones artísticas que forman parte de nuestra historia antigua y de los momentos en que nos convertimos en Estado-Nación. Será recordada como una de las presentaciones de arte mexicano, más importantes que hayamos tenido en mucho tiempo, por tres razones: Por haber logrado repatriar o bien presentar bajo la figura de traslados temporales, piezas únicas que difícilmente volverán a estar juntas. Por exhibir una exposición audaz en cuanto a que no es únicamente la tradicional presentación con piezas arqueológicas, ya que al mismo tiempo se combina y dialoga con otras piezas de arte moderno, y finalmente, al término del recorrido, por generar un sentimiento, un sentido de orgullo por nuestro pasado, por nuestras raíces y orígenes.

En el Museo de Antropología se pusieron de manteles largos y exhiben el Códice Boturini original, famoso por ser la tira que da cuenta de la migración de los aztecas por más de 200 años, hasta asentarse en la que fue su última morada, México-Tenochtitlan, hoy CDMX. De igual manera, se puede ver el original del códice Cruz Vadiano, reconocido por ser el texto medicinal más antiguo del continente, en el que, por medio de la herbolaria, se resumen años de saberes, tradiciones y conocimiento de nuestros ancestros, para mejorar los dolores físicos y del alma. No menos importante encontramos, en versión facsimilar, el Códice Mendocino, con la página que todo mexicano tiene en su mente, al pensar en los símbolos patrios: un águila de perfil parada sobre un nopal, pero sin devorar a una serpiente.

Están presentes los estandartes que utilizaron tanto Hernán Cortés, para llevar a cabo sus luchas de conquista y el que utilizó el cura Hidalgo para el grito de Dolores, y con ello dar inicio al movimiento de la independencia nacional. En ambos casos los acompañaba la imagen de la virgen, una blanca occidental, y la otra morena, mexicana.

Con esculturas del pasado y cuadros de los grandes muralistas, Siqueiros, Orozco, Rivera y también Tamayo, se combina un ambiente que nos habla del talento de nuestros artistas, de ayer y de hoy, de la grandeza y riqueza de nuestra historia y cultura de ayer y de hoy, y la invitación a que sigamos construyendo hacia el futuro.

Cónsul General de México en Nueva York. @Jorge_IslasLo

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