El aviso llegó a las autoridades bajo la forma de un reporte: “Hay vehículos abandonados” en un paraje cerril de Moroleón. Personal de la fiscalía del estado de Guanajuato se trasladó al lugar. En la zona conocida como Hoyo de San Isidro fueron halladas diez camionetas vacías. Nueve con reporte de robo.

Mientras revisaban el paraje en busca de evidencias, los agentes encontraron los restos de una gran fogata. Había también varios montículos con tierra removida. No tardaron en hallar restos óseos y cráneos con indicios de calcinación.

Tras una búsqueda de cinco horas, fueron hallados los cuerpos de al menos diez personas que habían sido inhumadas clandestinamente en el lugar. La búsqueda siguió durante varios días. Vecinos reportaron que el Hoyo de San Isidro era una zona de “halconeo” y de constante movimiento de vehículos sospechosos. No hay confirmación oficial del número de restos encontrados.

Con una diferencia de horas, otra fiscalía, la de Michoacán, reportó el hallazgo de una fosa en el poblado de Comanja. Se trataba de un cementerio clandestino de más de 400 metros cuadrados. Las autoridades habían llegado al sitio tras la detención , en un tiroteo ocurrido a 80 kilómetros de distancia, de una célula compuesta por nueve sicarios y secuestradores.

Uno de los detenidos, que ofreció “colaborar” con los investigadores, reveló la existencia de la fosa : dijo que su grupo había estado “levantando” personas que no accedían a vender la droga que este les ofrecía.

Así llegó la fiscalía a Comanja. Y lo que halló resulta indescriptible: 24 cuerpos desmembrados , que llevaban entre cuatro y seis meses sepultados.

El fiscal del estado informó que cinco de los cuerpos correspondían a mujeres. La mayor parte de las víctimas, de entre 20 y 40 años, habían sido degolladas.

Apenas el 3 de febrero se había reportado el descubrimiento de otra fosa en Uruapan, una de las zonas de Michoacán más cimbradas por la inseguridad : en esta aparecieron 11 cuerpos: una nueva cifra en el festín de la muerte desatado por la pugna entre la Familia Michoacana y el Cártel Jalisco Nueva Generación .

En 2019 mil 124 cuerpos fueron rescatados en las fosas clandestinas de México.

Ese año se descubrieron en una fosa de Veracruz los restos de 300 personas: durante una marcha en la que exigían respuestas ante la desaparición de sus hijos, madres de familia del colectivo Solecito recibieron de un desconocido una hoja de papel con varias anotaciones. Se trataba de un mapa en el que habían dibujado una “tranca azul” y las palabras “Boulevard Santa Fe”, a orillas del puerto de Veracruz.

En el mapa había también varias decenas de cruces marcadas con la palabra “cuerpos”. Para diciembre de ese año el colectivo había encontrado los restos de 298 personas. Casi todos las víctimas habían sido vendadas. Todas estaban embolsadas. A algunas las habían descuartizado. Era la fosa clandestina más grande de América.

Hace unas semanas, el último día de enero, el colectivo entregó una lista de credenciales y tarjetas de crédito halladas entre los cuerpos. Había 36 nombres, entre ellos el de un exdiputado. Cinco de esos nombres pertenecían a mujeres. Todo indica que la fosa fue usada y reutilizada durante varios años: el horror se repitió incontables noches.

Ayer trascendió el hallazgo de otras cinco fosas clandestinas en Playa Vicente, Veracruz, en los límites con Oaxaca: atendiendo una denuncia anónima, la policía llegó a un predio que pertenece a uno de los ganaderos más importantes de la región. Como ocurrió en Michoacán, la detención de un integrante del crimen organizado permitió que las autoridades conocieran la existencia de esas fosas.

Se hallaron restos óseos, ropa y objetos diversos.

Hace unas semanas se había denunciado en Playa Vicente la desaparición de diez personas. La fiscalía informó que el predio podría ser el sitio de “secuestro y ejecución” de un grupo del crimen organizado.

Fue también el día de ayer cuando se dio el hallazgo de 12 cuerpos en una fosa clandestina de Tecomán, Colima. Apenas en diciembre pasado, en ese lugar se había confirmado el hallazgo de 69 cadáveres.

Ayer mismo, mientras circulaban estas noticias, los medios informaron de asesinatos, balaceras, ejecuciones y feminicidios ocurridos en Morelia, Puruándiro, Uruapan y Huajúmbaro, Michoacán. Y también en Tecuanapa, Guerrero; Matehuala, San Luis Potosí; Lagos de Moreno, Jalisco, y Ecatepec, Estado de México.

Crece, y se repite en el país, el festín del horror y de la muerte.

@hdemauleon
demauleon@hotmail.com

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