El Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios (FEIP) es el ahorro que gobiernos de la “mafia del poder” comenzaron a formar desde el año 2000 para que, en tiempos difíciles como los actuales, las finanzas públicas pudieran tener de dónde echar mano para hacer frente a las obligaciones de gasto sin tener que endeudar al país.

El FEIP comenzó con poco más de 9 mil millones de pesos y llegó a tener cerca de 300 mil millones de pesos al cierre de la administración de Peña Nieto. Hoy el fondo está otra vez como al principio: tiene sólo 9 mil millones de pesos. Se lo gastó todo López Obrador: en 2019 se utilizaron cerca de 150 mil millones de pesos (cuando no había pandemia, crisis ni tiempos difíciles) y en 2020, ya con el coronavirus encima, se ordeñó lo que quedaba.

En 2019, de manera brutalmente irresponsable, el gobierno se gastó los ahorros de todos los mexicanos en caprichos faraónicos como el Tren Maya, la refinería de Dos Bocas o la cancelación del aeropuerto de Texcoco. Cuando llegó la crisis en 2020, la mitad de los ahorros de veinte años ya se los había gastado el presidente.

El FEIP se nutre de los excedentes que llega a tener el Banco de México, principalmente por las operaciones con moneda extranjera; a esto se le suma dinero cuando los ingresos petroleros sobrepasan las estimaciones del paquete económico que presenta cada año Hacienda y aprueba el Congreso. En los dos años de López Obrador se ha sacado mucho dinero del Fondo, pero no se le ha metido nada. En 2020 se esperaba que hubiera remanentes de operación del Banco de México. Incluso desde el púlpito presidencial de las mañaneras se llegó a pedir que se adelantaran dichos recursos y se enojó cuando le dijeron que no. Para su mala suerte, hace unos días el Banco de México avisó al gobierno federal que no hubo tales excedentes. Así que, si sabían contar, pues no cuenten con eso.

A este panorama sombrío se suma la debacle en Pemex, que no ha sido capaz de aumentar la producción y exportación de crudo. Con todo esto, la perspectiva era grave para las finanzas públicas: muchos gastos, ahorros secos, no hubo excedentes, sí hubo poca exportación de petróleo y encima a un precio moderado.

Muchos empezaban a pensar que podrían venir aumentos de impuestos, severos (aún más) recortes al gasto o de plano dejar de cubrir obligaciones.

Nada de esto va a ser necesario… gracias al conflicto Israel-Palestina. Hay veces que la suerte pone buena cara. El conflicto en el Medio Oriente se encuentra en su punto más crítico desde 2014. Lo anterior, ha aumentado los precios del petróleo crudo un 40% en el año. En este aumento también tiene que ver el ataque cibernético a uno de los oleoductos de mayor importancia en Estado Unidos.

SACIAMORBOS

Habrá que seguir de cerca el final de fotografía en la elección de Campeche. Cuentan que si miden que al sobrino de Alito no le alcanza para ganar, la fuerza del tío se va a Morena.

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