El Clan de los hijos del presidente López Obrador buscó tener un banco. Con tal flujo de dinero, idearon saltar del negocio de los contratos de gobierno —medicinas, Dos Bocas, Tren Maya— al mundo financiero.

Andy y Bobby López Beltrán se encargarían de los permisos con las autoridades financieras, Amílcar Olán (su íntimo amigo, convertido este sexenio en empresario multimillonario) aparecería como dueño y la operación quedaría a cargo de un nuevo personaje, del que casi nada se sabía: Luis Humberto Montaño García. Así me lo revelan fuentes de primer nivel.

Montaño García es uno de los brazos financieros de El Clan, la red de tráfico de influencias que encabezan los hijos del presidente de México para canalizar contratos de gobierno a sus mejores amigos. Su ingreso a esta organización, según las mismas fuentes, se dio cuando El Clan buscó expandirse al negocio de las arrendadoras de vehículos que dan servicio al gobierno.

El proyecto del banco no cristalizó, pero de acuerdo con un reportaje de Diana Higareda publicado el pasado viernes en Latinus, las empresas arrendadoras de Montaño han recibido contratos por 8 mil 500 millones de pesos durante el obradorato, lo mismo de la administración de Claudia Sheinbaum en la capital del país que del gobierno federal vía Segalmex, IMSS, Gobernación y la Secretaría del Bienestar.

Montaño García trabaja también de operador político de la campaña de Sheinbaum. Lo presume en sus redes sociales. Ya prometió que le va a juntar 900 mil votos. Queda claro para qué se usa el dinero del pueblo.

SACIAMORBOS

En el debate entre quienes aspiran a la Jefatura de Gobierno de la CDMX, quedó clara la existencia de un pacto Taboada-Sheinbaum.

En esta columna habíamos adelantado que rompieron las candidatas de Morena, Claudia Sheinbaum y Clara Brugada. Ante ello, hubo un acuerdo entre Sheinbaum y Santiago Taboada, el candidato opositor a la CDMX: Sheinbaum no metería las manos a favor de Brugada y a cambio él se comprometía a gobernar sin abrir expedientes sobre la gestión de Sheinbaum como jefa de Gobierno.

El pacto se notó en el debate. Taboada no mencionó a Sheinbaum ni una sola vez. Criticó el mal manejo de la Ciudad a cargo de Morena, hasta citó la caída del Metro, pero nunca nombró a Claudia y en cambio, sí mencionó a AMLO, a Martí Batres e incluso a Ernestina Godoy.

El colofón fue el frío tuit que le puso Sheinbaum a la candidata de su partido al terminar el debate: “Felicidades, Clara Brugada” y una carita feliz. Contrastó con el mensaje extenso y cariñoso que le escribió Xóchitl Gálvez a Taboada.

Todas las señales están a la vista.

Por cierto, se ve que en la CDMX, López Obrador es un pasivo de campaña, no un activo. A diferencia de lo que hacen todos los candidatos de Morena en el país, Clara Brugada ni mencionó a AMLO. Habló del movimiento, de la transformación, de la continuidad, de Sheinbaum… pero no mencionó por su nombre a López Obrador.

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