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Preocupa a CIDH que Presidente estigmatice a la prensa

En audiencia sobre la protección de los derechos humanos de comunicadores en México, relator advierte que un Estado democrático no puede dar discursos que estigmaticen

El presidente Andrés Manuel López Obrador, el miércoles, en la presentación del “Quién es quién...”. Foto: Diego Simón/ El Universal.
02/07/2021 |01:50
Redacción
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Washington. El relator de libertad de expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Pedro Vaca, instó al gobierno mexicano a “reconsiderar” el bloque “Quién es Quién en las mentiras”, nuevo espacio estrenado esta semana en las mañaneras del presidente Andrés Manuel López Obrador, ya que en su opinión afecta al debate público con tácticas de señalamientos y culpabilidad que afectan a la libertad de expresión y la democracia.

“El espacio del 'Quién es quién' debe reconsiderarse en la medida en la que puede estar afectando las garantías para un debate libre, informado, de señalamiento público”, dijo Vaca, añadiendo que “un señalamiento no puede trazarse bajo la culpabilidad del reprendimiento, y tiene que ser más abierto en términos de libertad de expresión y democracia”.

Las declaraciones del relator de la CIDH se produjeron en el marco de la sesión centrada en la “Protección de los derechos humanos de las personas defensoras y comunicadoras en México”, y que puso énfasis en la situación de comunicadores y defensores de derechos humanos y ambientales en el país.

Vaca preguntó al Estado mexicano, representado por el vocero presidencial, Jesús Ramírez Cuevas, si en el bloque de 'Quién es quién' se siguen los principios establecidos por los chequeadores de datos internacionales y cuántos se cumplen, así como si el ejecutivo ha planteado o tiene previsto cómo solucionar un hipotético caso de equivocación en su señalamiento.

Ramírez aseguró que el propósito del bloque 'Quién es quién' es simplemente “poner en relieve el daño que pueden hacer las noticias falsas”, y que para nada tiene una intencionalidad de “estigmatización sobre periodistas ni sobre medios de comunicación”. A las preguntas realizadas por el relator, simplemente dijo que “tomamos en cuenta que se sigan estándares internacionales para enriquecer este debate público que es tan necesario”, sin dar más detalles al respecto.

En el inicio de la sesión, Leopoldo Maldonado, director de Artículo 19 en México, ya había criticado el nuevo espacio de las mañaneras que debutó el miércoles, que definió como una especie de “Tribunal de la Verdad” que solo tiene el objetivo de “exhibir, atacar y estigmatizar a la prensa crítica”.

“El problema no es que sea cuestionada la prensa (…) pero que sea la cabeza del Estado la que defina los criterios bajo los cuales la prensa miente o no, además de estigmatizar, promueve la censura previa mediante la inhibición o el amedrentamiento, afectando así a la libertad de expresión, la pluralidad mediática y el derecho a informar e informarse de la sociedad”, dijo.

El relator Vaca utilizó gran parte de su breve intervención para cuestionar el rol de las sesiones informativas matutinas de López Obrador, expresando serias dudas sobre el impacto que tienen en cuanto al debate público, especialmente los efectos de estigmatización nocivos que tiene el discurso presidencial. El relator de la CIDH apuntó que hay que ubicar ese concepto de estigmatización en la “prevención de la violencia”, ya que un discurso de ese calibre da paso y permite episodios de agresiones.

“Esa es una máxima que debe operar en todo Estado democrático, que debe distinguirse de otro entorno a la libertad de expresión: todas las autoridades tienen el derecho a defenderse de las críticas que públicamente se le formulan”, acotó.

“El reto de buena parte de nuestras democracias es cómo trazar la línea, cómo distinguir entre una defensa de una posición pública (…) y aquel discurso que puede entrar a estigmatizar, que aquella persona que ejerce su libertad de expresión no sienta la respuesta del Estado como una represión, como un aleccionamiento, como un castigo”, añadió. Y algo que, en su opinión, hay que darle especial atención en países con violencia, como México.

Además de el bloque de 'Quién es quién', Vaca quiso hacer un comentario sobre las mañaneras como elemento central de la comunicación gubernamental, después de que Ramírez, en su intervención inicial en la sesión de la CIDH, defendiera la conferencia matutina presidencial como clave y central en las labores comunicativas, como ejemplo del cambio de paradigma con respecto a gobiernos anteriores.

“Una cosa es cómo el Estado lo define, que pudimos escuchar que son propósitos nobles, y otra cosa es el impacto que éste pueda tener el debate público. Les invito a ponerse en el lugar de una persona que es señalada por lo que ha dicho, con nombre y apellido, con una posición crítica (…), y esto qué impacto puede tener en su libertad de expresión futura”, reflexionó el relator.

El vocero del gobierno de López Obrador, minutos antes, había sentenciado rotundamente que los juicios que expone el presidente en su mañanera “no han incurrido ni remotamente en la censura, o en ataques a la libertad de expresión, ni se trata de elementos de estigmatización”.

“Se señala cuando alguno incurre en prácticas que no son éticas, pero no significa que se le criminalice ni se le estigmatice”, justificó Ramírez.

“No estamos hablando de un espacio más, estamos hablando de un espacio oficial, de un espacio que está revestido por la máxima autoridad del Estado”, recordó y refutó el relator Vaca sobre las mañaneras; “siempre es importante resaltar que el Estado es garante de la libertad de expresión de quienes coinciden o tienen identidad con el gobierno, pero también y sobre todo de aquellas personas que tienen posiciones divergentes”.

Para el vocero, las mañaneras son un espacio de apertura en el debate público para crear una ciudadanía informada, que no se había visto nunca antes, ya que en los sexenios anteriores todo se basaba en el “control”, la “intimidación” e incluso el pago para “comprar la imagen presidencial”; las conferencias matutinas, además, sirven como contrapartida de las grandes empresas y conglomerados mediáticos.

La posición del Estado es que ahora hay garantías de libertad, pluralidad y transparencia, insistiendo que la violencia contra periodistas y defensores no proviene del ejecutivo federal sino de “poderes fácticos”, y recordar que no se ha censurado directamente ni exigido renuncias de periodistas por su actividad profesional.

Gran parte del debate de la sesión se centró precisamente en la intensificación de los mensajes de parte de autoridades y cargos públicos que deslegitiman el trabajo de defensores de derechos humanos y periodistas. Los activistas presentaron un video de casi cuatro minutos y medio con una ristra de gobernantes atacando, insultado o maltratando a periodistas y defensores, con más de una decena de ejemplos de AMLO.

“Es desde el Estado que se multiplican y se permiten las agresiones”, argumentó Maldonado, de Artículo 19. “La estrategia de división y estigmatización pretende desviar la atención pública de temas apremiantes para la sociedad como lo son precisamente la violencia, la impunidad, la corrupción y la falta de efectividad para solucionarlas. Es decir: se anula el mensaje atacando al mensajero”, aseguró.

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