CDMX

La Ciudad en el Tiempo: el barrio de Tacubaya (parte dos)

La Ciudad en el Tiempo nos lleva a la segunda parte de este nostálgico recorrido gráfico por una de las zonas más bellas y emblemáticas de nuestra ciudad

El Conjunto Isabel, ubicado en la esquina de Revolución y José Martí, fue construido entre 1928 y 1929 por Juan Segura para la Fundación Mier y Pesado. El predio antiguamente fue parte de la residencia de los Mier, conocida como "el triángulo de Tacubaya"; en la actualidad este edificio estilo art déco se conserva como uno de los puntos más representativos en la zona. La imagen fue captada en 1982. Crédito: INBA
La esquina de las avenidas Revolución y Jalisco en 1973, donde se aprecia el Edificio Ermita, uno de los más conocidos inmuebles estilo Art Déco de la ciudad, con la clásica publicidad de las zapaterías Canadá que lució por varias décadas. En la parte superior se ve el anuncio de Carta Blanca, debajo el de Ford Bush. Imagen: Col. Villasana-Torres
El cine Ermita, ubicado en la esquina de Revolución y Antonio Maceo, anuncia las cintas "Quinto patio" y "Aventurera", ambas de 1950, año de su inauguración. Esta sala, muy popular en el rumbo de Tacubaya, fue realizada por el arquitecto Juan Sordo Madaleno; décadas después formó parte de la cadena Ecocinemas, y recientemente fue demolido. Imagen: Col. Villasana-Torres
El cine Hipódromo, ubicado en la calle de Progreso entre Revolución y Jalisco, en Tacubaya, a mediados de 1962. Esta sala abrió sus puertas en 1936 como parte del Edificio Ermita. En sus últimos años fue parte de la cadena Lumiére, y hoy funciona como teatro. Crédito: Col. C. Villasana-Torres
Una toma de la calle de Manuel Dublán desde el cruce con Rufina, antiguo cauce del Río Tacubaya, a la hora de la salida de las escuelas del rumbo, en el año de 1975. Del lado derecho se aprecia la fachada del Colegio Luz Saviñón, y a la izquierda, una serie de casas que aún existen. Imagen: Col. Villasana-Torres
La antigua fábrica de calzado Excélsior de Tacubaya, en la esquina de Carlos B. Zetina y Benjamín Hill, a mediados de los años sesenta. Este espacio hoy corresponde a la colonia Hipódromo Condesa; el inmueble fue demolido y en su lugar ahora se encuentra la Secundaria Técnica 8. Crédito: Col. Villasana-Torres
Una escena cotidiana en la avenida Revolución a la altura del cruce con José Martí, a finales de la década de los cincuenta. En el centro se aprecia una de las boyas que evitaban que los autos invadieran el camellón durante el ascenso y descenso de los pasajeros del tranvía. Imagen: Col. Villasana-Torres
Un tranvía pasa por el cruce de las avenidas Jalisco y Revolución, antes llamadas Juárez y Morelos, en Tacubaya. Esta histórica localidad fue el primer destino al que llegó el tranvía eléctrico en enero de 1900; en la fotografía, cercana a 1920, se aprecia una serie de construcciones que desaparecieron al ensanchar la avenida. Hoy por este sitio pasa la línea 2 del Metrobús. Imagen: Col. Villasana-Torres
Plantas y flores de gran belleza engalanan al Parque Lira, en Tacubaya, en una toma cercana a 1873. Este jardín formó parte de la residencia del Conde de la Cortina, y tras pertenecer a varios dueños, a mediados del siglo XX abrió sus puertas al público. En el fondo de la imagen se encuentra el arco de entrada, y en la actualidad quedan restos de la estructura que aparece en primer plano. Imagen: Col. Elmer and Diane Powell, Southern Methodist University
La entrada al famoso Parque Lira, captada desde la esquina de Gobernador Manuel Reyes Veramendi y la avenida Parque Lira en una fotografía de 1974. Este espacio es todo un referente de la zona y los parques públicos de la ciudad. Crédito: Col. C. Villasana-Torres
04/02/2018 |00:01Redacción |
Redacción El Universal
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Tacubaya poseía mansiones de descanso, iglesias, conventos, portales y acueductos enclavados en medio de una abundante vegetación –signo distintivo de la región- y rodeados de amplios jardines muy bien cuidados.

El estilo arquitectónico europeo , sobre todo el francés, predominaba en las construcciones : techos inclinados con tejas de pizarra y mansardas, columnas y escalinatas de mármol, aplicaciones de bronce forjado y muchos otros detalles que imprimían un toque de elegancia y distinción a esas casonas.

Los jardines con su desbordante vegetación, cuyos parterres floridos eran comparables a los de los palacios europeos; los huertos de olivos y frutales con hermosas fuentes coronadas por magníficas esculturas; los lagos y estanques; las verandas; las pajareras con aves multicolores; los invernaderos de flores exóticas, los kioscos y terrazas de vitrales emplomados conformaban el paisaje de estas opulentas quintas para deleite y admiración de moradores y visitantes”.

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