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Desde hace cinco meses, Luis, de 38 años, asiste a las terapias que ofrece el Centro de Reeducación para Hombres que Ejercen Violencia Contra las Mujeres (Crehvm), adscrito a la Secretaría de Seguridad Pública de Oaxaca (SSPO). Lo hace, admite, porque lo obligaron, pues fue denunciado ante un juez por ejercer violencia intrafamiliar.

La denuncia contra Luis, quien pide no publicar su verdadero nombre, fue interpuesta en mayo de 2016 por quien fue su esposa. Como ella, seis de cada 10 mujeres a nivel estatal aceptan que han sufrido violencia en algún momento de su vida.

Luego de ser denunciado, Luis fue citado a una audiencia en la que ambas partes, con injerencia del juez, acordaron que el proceso penal se detendría si él asistía a las sesiones de reeducación para hombres que ejercen violencia por un lapso de ocho meses. Desde entonces, cada miércoles, durante dos horas y media, Luis asiste junto a otros 80 hombres.

Entidad pionera. Oaxaca fue el primer estado en el país que creó un centro para la sensibilización de hombres respecto a la violencia contra las mujeres. La directora del Crehvm, Lidia Marusia López Andrade, explica que fue fundado el 25 de noviembre de 2013, en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer y hasta hoy, cuatro años después, ha atendido a 2 mil 343 hombres.

Además, de las sesiones de reeducación, el centro ofrece servicios gratuitos de apoyo sicológico que se brinda por cinco especialistas formados en temas de género. Los hombres que participan en las sesiones llegaron aquí porque son canalizados por un juez o son atendidos en algún centro de reinserción social. Además, cualquier varón puede inscribirse de manera voluntaria a las sesiones semanales cuyo ciclo dura un año.

Desde su conformación, el programa ha atendido a mil 725 hombres privados de su libertad, 458 canalizados por el Poder Judicial y 160 que han acudido de manera voluntaria. Este año, dice la directora, es en el que más voluntarios han llegado al centro a recibir terapia.

Perfil de un agresor. Aunque al principio Luis pensaba que su asistencia a las sesiones era inútil, asegura que poco tiempo después descubrió errores que tenía que cambiar. Lo mismo, dice, sucede con sus compañeros, quienes poco a poco cooperan en las dinámicas.

“Siempre volvía a lo mismo, en la etapa cuando tuve problemas económicos; por el fracaso empecé a beber con frecuencia y a pelear con mi pareja”, admite. Para Luis, cualquier persona es propensa de experimentar algún tipo de crisis. Estos problemas, lamenta, se manifiestan en la vida familiar. No se equivoca.

De acuerdo con los registros del centro, el perfil de quienes más ejercen violencia contra las mujeres en la entidad es variado, pero destacan los hombres de unos 38 años que trabajan en el sector del transporte, seguidos de trabajadores de la industria de la construcción, funcionarios públicos y hombres dedicados a la producción y crianza. Todos ellos son enviados al centro por enfrentar casos de violencia intrafamiliar o lesiones.

Cuando un hombre es canalizado al centro recibe un proceso sicoeducativo con una duración de 52 sesiones, equivalentes a un año. Los especialistas a cargo generan un expediente que se envía a los jueces de los casos, para constatar los avances tras haber cursado el programa.

Tiene Oaxaca escuela para reeducar a hombres violentos
Tiene Oaxaca escuela para reeducar a hombres violentos

La labor de la Crehvm es de gran relevancia en una entidad donde la Fiscalía General del Estado (FGE) reporta que anualmente se registran 792 denuncias por violencia intrafamiliar o de pareja, y que de éstas sólo 80 de los hombres responsables son vinculados a proceso y enviados al centro.

Tiene Oaxaca escuela para reeducar a hombres violentos
Tiene Oaxaca escuela para reeducar a hombres violentos

Luis explica que desde que asiste a las sesiones ha tenido la oportunidad de conocer casos en los que las mujeres callan la violencia por miedo o por la costumbre. “Algunas mujeres no denuncian o no consideran que lo que les pasa es un problema… creo que quien quiera cambiar, no necesita una sentencia, sólo ganas de hacerlo”, asevera.

Ahora, Luis afirma que ha aprendido a mejorar su conducta, y con ello, las relaciones con su familia, consigo mismo y con su ex pareja.

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