Tixtla.— “Ya basta de atacarnos, nosotros sólo hacemos nuestro trabajo”, se escuchó fuerte la mañana del lunes por las calles de esta comunidad.

Eran médicos, enfermeras y administrativos del Centro de Salud y del Hospital Básico Comunitario de Tixtla que marcharon para exigir justicia por dos de sus compañeros, Valeria López Nava, una trabajadora social, y Emmanuel Manzano, un médico odontólogo, asesinados la semana pasada al salir de su trabajo.

Desde las nueve de la mañana, unos 80 trabajadores del Centro de Salud Dr. Pedro Astudillo y Ursúa y del hospital básico, todos vestidos de blanco, se manifestaron con pancartas que exigían cuatro cosas: justicia, paz, seguridad y que los dejen trabajar.

El martes 20 de julio, Valeria y Emmanuel desaparecieron. Los dos trabajaban en el centro de salud, salieron alrededor de las siete de la noche a Chilpancingo. De ellos no se supo nada hasta 14 horas después: en un paraje sobre la carretera federal los hallaron muertos por impactos de bala.

Valeria y Emmanuel trabajaban en Tixtla desde hace ocho años. Vivían en Chilpancingo y todos los días viajaban juntos en la camioneta del médico.

Ese martes, Valeria habló por teléfono con su hermana, Deisy, quien cuidaba a su hija de cuatro años. Le avisó que estaban saliendo rumbo a Chilpancingo, que está a unos 20 minutos en auto de distancia, pero nunca llegó.

La familia de Valeria exigió al gobernador Héctor Astudillo Flores ayuda para la niña y denunciaron que hasta ahora no han recibido ningún apoyo, menos algún avance de la Fiscalía General de Estado.

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