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“Comemos una vez al día, no podemos más”, claman vecinos de la colonia Alta Cuauhtémoc de Acapulco

En la colonia siempre hubo carencias; ahora la gente busca sobrevivir

Colonia Alta Cuauhtémoc de Acapulco. Foto: Arturo de Dios Palma
30/10/2023 |11:53
Arturo de Dios Palma
Corresponsal en GuerreroVer perfil

Acapulco.— Desde la colonia Alta Cuauhtémoc se alcanza a ver parte de la bahía de Santa Lucía. Cuando bajas la mirada todo es destrucción: casas sin techos, derrumbadas, carros encimados, rocas en medio de las calles. Gente desesperada esperando, pidiendo ayuda. Hay desolación.

Esta colonia está en la parte alta del puerto. Siempre estuvo lejos del brillo de Acapulco y de los servicios. Acá siempre escaseó el agua potable, la recolección de basura y a este precario asentamiento, la violencia lo azota permanentemente.

Justo arriba está una parte del Parque Nacional El Veladero, que en los últimos años se ha convertido en una gran fosa clandestina. Ahora todo sólo se agudiza, se profundiza.

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El paso del huracán Otis les arrancó de un tajo casi todo. No hay energía eléctrica, agua potable, líneas telefónicas e internet y sus casas están deshechas. Muchas familias se quedaron sin nada, literal, sin nada: la corriente y los vientos destruyeron muebles, ropa, aparatos domésticos. Todo quedó devastado. La calle principal de la colonia está invadida por un alud. Acá el huracán Otis no sólo fue viento, también lluvia.

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El alud de tierra arrastró carros, en una esquina quedaron atorados, encimados uno sobre otro. Rocas y tierra impiden el paso. Esta colonia está tomando un olor peculiar: a desechos en descomposición, incluso, a muerte, podrían ser cadáveres de animales o de personas. Los montones de basura se acumulan en todos lados. No han podido enviarles despensas, mucho menos el camión recolector de basura.

El escenario es desolador y ya comenzó la desesperación. La comida se agota y no hay dónde comprar alimentos o agua; tampoco llega la ayuda.

La gente camina en busca de alimentos pero, sobre todo, de agua.

“Mi familia se fue desde las 7 de la mañana a hacer fila para que le den agua. Están regalando en la Pepsi 12 botes de litro y esos no van a ayudar, pero conseguir agua es un calvario”, explica Leticia Agustín Gervasio, quien detiene apenas el paso, porque su prioridad es hallar agua para beber.

La casa de Leticia está muy lejos de donde la Marina instaló su planta tratadora que desde el sábado regala cuatro garrafones con agua por familia.

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Dice que tiene comida pero que le alcanzará máximo para una semana más. “Lo que estamos haciendo es racionar la comida, comemos una vez al día, no podemos más, por ejemplo, si conseguimos un kilo de tortillas, nos tocan de dos a cada uno”, dice.

En la casa de Leticia son ocho, sus tres hijos, su yerno, su nieta y dos familiares más. “En mi casa estamos en un gran problema, todo se nos destruyó, el agua nos entró y dañó todo, no tenemos dinero, yo vendo comida en mi casa y voy al día”.

Otis le cambió la ruta a Leticia, ahora todos los días se despierta a buscar comida para su familia.

“Yo nunca pensé que iba a pegar tan fuerte, avisaron que venía el huracán, pero nunca dijeron que sería tan fuerte”, dice la mujer.

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