#LaVozDeLosExpertos

Una de mis películas favoritas es Shaun of the Dead y enseguida me viene la idea del olor que habría al tener un zombie en la sala. Eso me pone a pensar en el uso de un filtro HEPA (que atrapan partículas contaminantes con alta eficiencia), para no olerlos, y evitar contagiarme, si es que es un virus. Volteo y en la fantasía siento que llegamos a parecer zombies en las mañanas luchando por llegar a nuestros destinos y no nos damos cuenta de la persona a nuestro lado, ni del aire que respiramos. Pero ya en la realidad aceptemos que vivimos en una de las cinco ciudades con mayor polución de aire, lo que nos resta meses de vida.

Una de las formas más peligrosas de contaminación en el mundo está conformada por Partículas de Materia (PM) suspendidas en el aire. La Organización Mundial de la Salud (OMS) las define como PM2.5 (partículas con un diámetro menor a los 2.5 micrómetros -milésima parte de un milímetro-).

Para entender la densidad de estas partículas, lo que se va a hacer es medir su concentración en microgramos dentro de un metro cúbico de aire: el límite del índice de calidad es de 12 microgramos por metros cúbico. De acuerdo con la OMS, los niveles de PM2.5 promedio anual llegan a 56 microgramos por metro cúbico en Beijing; 25 en la Ciudad de México (más del doble del límite); 21 en Hong Kong; 20 en Los Ángeles y en Berlín; 17 en París, y 16 microgramos por metro cúbico en Londres. Para no perdernos en el #ruidoblanco de los números, aquí el tema de la salud:

Con base en los resultados de un estudio de 2013 llevado a cabo en la Universidad de Harvard, estos niveles de contaminación supondrían una reducción de la esperanza de vida de la población en un promedio de 23 meses en Beijing, 10 meses en la Ciudad de México, 9 meses en Hong Kong, 8 meses en Berlín y Los Ángeles, mientras que en París y Londres representa 7 meses.

Es por ello que la contaminación se considera como el mayor riesgo ambiental a la salud de manera individual, con más de tres millones de personas muriendo cada año como resultado.

En la CDMX estamos dentro de una olla tapada por una capa brumosa de partículas de materia suspendidas en el aire que respiramos. Por más que nos quejemos de que no circulan nuestros autos, la salud es primero. Pero también hay soluciones que se pueden implementar en el transporte público: los filtros HEPA. Tesla anunció esta semana los resultados de los filtros de aire en su Model S y Model X equipados y ¡los resultados son impresionantes! (goo.gl/XC8DUA).

Pusieron su sistema de filtración en un ambiente cerrado con 1000 microgramos por metro cúbico de PM y el sistema no solo evitó la entrada de partículas sino que además limpió las PM de adentro de la unidad; y los laboratoristas escucharon música muy campantes en un ambiente protegido del aire peligroso, y probablemente de los zombies, si los hubiera. Suena a algo que deberíamos hacer todos los días atorados en el tráfico rodeados de motores de combustión interna. Digo, al final, si tú no generas emisiones, tampoco te fumes las de los que te rodean ¿o sí?

Google News

TEMAS RELACIONADOS

Noticias según tus intereses