Aunque todavía no llega la primera concentración ni se sabe a qué jugadores va a elegir, empiezan a delinearse los perfiles de la Selección Mexicana bajo el mando de Juan Carlos Osorio, quien será auxiliado tácticamente por Pompilio Páez, su antiguo compañero como futbolista en los inicios de ambos en las canchas del noroeste de Colombia. Pompilio ha acompañado a Osorio en casi todas sus aventuras, con excepción de cuando dirigió al Chicago Fire de la MLS (2007) y al Puebla del balompié mexicano (2012).

En días pasados, algunos periodistas colombianos exaltaron el gusto del metódico entrenador por el futbol ofensivo con aleros incisivos que juegan pegados a las bandas, al estilo de los antiguos extremos abiertos. Recuerdo a Eduardo Moses y a Rubén Anguiano desbordando y tirando centros precisos al espacio próximo al primer poste, buscando los potentes piques y los remates demoledores de ese superdotado que fue Evanivaldo Castro ‘Cabinho’.

Para jugar de esa manera, Osorio tendrá opciones de sobra: Javier Aquino, Jürgen Damm, ‘Tecatito’ Corona. Aquino se dio a conocer en el Cruz Azul por su verticalidad y forma de encarar, buscando la raya del fondo para tirar centros con mucha intención. Damm, ni se diga. El espigado atacante de los Tigres también conoce el desequilibrio jugando por afuera. Y Corona es la frescura, la gambeta y el caracoleo, pero no con elaboración insulsa, sino con el tino de saber cuándo conservar el balón y en qué momento entregarlo al compañero mejor ubicado de cara a la portería.

Osorio es un obsesivo de las repeticiones. A base de ejecutar movimientos y pegadas de balón decenas de veces, busca perfeccionar el desempeño de los jugadores en la cancha y reducir los márgenes de error en la fabricación del juego colectivo. Trabajador incansable, laborará a marchas forzadas, pues el primer compromiso eliminatorio rumbo al Mundial ruso será dentro de menos de un mes, el 13 de noviembre en la cancha del ‘Coliseo de Tlalpan’ contra El Salvador. Cuatro días después enfrentará a Honduras en San Pedro Sula.

El técnico tendrá que mejorar varios aspectos fundamentales en la Selección, entre ellos:

1. Falta de concentración. Es común que los jugadores mexicanos “aflojen” la concentración, se distraigan y den por ganados los partidos. La confianza los atenaza, se olvidan de que los encuentros son de 90 minutos, les hace falta ser más cancheros y manejar mejor las circunstancias. Contra Holanda en el Mundial del año pasado y contra Argentina recientemente en una fecha FIFA, vimos la misma película: un equipo que va ganando por méritos propios y que en los últimos minutos se deja alcanzar o superar.

2. Pelota parada. Las fallas de la defensa mexicana en jugadas a balón parado se tienen que corregir urgentemente. De lo contrario seguirá recibiendo goles absurdos en los que se pierden las referencias de marca y los delanteros contrarios entran en el área como Pedro por su casa.

3. Disciplina. La laxitud que dio Miguel Herrera se puede convertir en libertinaje y secuestro de la Selección. Quitar lo divos a los jugadores es una encomienda del nuevo ocupante del banquillo tricolor.

heribertomurrieta65@gmail.com

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