Inmediatamente después de anunciar el fin de la tregua patrocinada por Estados Unidos y Rusia a las siete en punto de la noche del lunes 12 de septiembre, el ejército sirio, apoyado por la fuerza aérea rusa, libró 40 bombardeos aéreos contra áreas tomadas por la oposición, matando a 32 civiles e hiriendo a otros tantos. Un convoy de 31 camiones que llevaban ayuda humanitaria a los pueblos sitiados en Aleppo occidental y en donde iban voluntarios de la Luna Creciente Siria, fue blanco en la campaña inicial: 18 camiones fueron golpeados y 20 personas de asistencia humanitaria fueron asesinados. Este ataque particular fue sujeto de enérgicas condenas alrededor del mundo. Naciones Unidas anunció la suspensión de sus servicios humanitarios en Siria.

Desde el anuncio del cese de hostilidades, patrocinado por Estados Unidos y Rusia, se expresaron dudas de su supervivencia por parte de distintos observadores.

Los detalles sobre el acuerdo nunca fueron revelados, como si una o ambas partes estuviera intentando ocultar sus intenciones. Incluso dentro de la administración estadounidense, el Pentágono tenía sus reservas sobre cooperar por primera vez con los rusos para recoger información de inteligencia, mientras que la tensión entre ambos poderes es flagrante en otras partes del mundo, principalmente en Ucrania.

El concepto de dirigir el ataque contra los combatientes de Jabhat Fatah al Sham —ex Al Nusra—, que representa la principal fuerza militar de los insurgentes, sin ligarlo con un proceso político generó reservas y objeciones desde dentro de la oposición siria en el terreno y por parte de sus “amigos” en distintas capitales.

Veintiún grandes facciones militares emitieron una declaración el 12 de septiembre con el fin de expresar su desaprobación a atacar Jabhat Fatah al Sham, y mostraron reservas sobre la exclusión del grupo de la tregua. También hicieron notar que el acuerdo ruso-estadounidense no menciona milicias extranjeras, llevadas por Irán para pelear del lado del régimen de Bashar al-Assad, ni contiene un mecanismo para supervisar su aplicación o monitorear sus violaciones. Ambas partes se estaban acusando entre sí de causar incidentes durante la semana de relativa calma.

El bombardeo aéreo de la coalición internacional, el sábado por la noche, contra posiciones del ejército sirio en Deir-el-Zour al noreste de Siria, que causó la muerte de 62 soldados e hirió a otros 100 y el cual Estados Unidos insistió que fue un error, debilitó aún más la frágil tregua. El régimen sirio acusó a los estadounidenses de apoyar al Estado Islámico en el campo de batalla, mientras que los rusos consideraron que el incidente resultó de una falta de coordinación con sus fuerzas en Siria, como establecido por el acuerdo de las partes.

Washington negó las acusaciones, diciendo que nunca atacaría al ejército sirio de manera intencional. Incluso el secretario de Estado John Kerry no evitó entrar a la polémica recriminación, diciendo el lunes que los rusos han fallado: no hubo siete días de calma y ninguna ayuda humanitaria fue entregada.

Eso vino después de la declaración de un general ruso, Sergei Rodskoy, en la que culpa a Estados Unidos por no estar comprometidos de separar a los grupos de oposición moderados de los combatientes del Jabhat Fatah al Sham, y donde expresó el fracaso de EU en imponer el cese el fuego sobre los insurgentes, dando razón al gobierno sirio para que incumpliera con la tregua acordada.

Durante este tiempo, las confrontaciones continuaron alrededor de Damasco y en Homs. El régimen continuó su política agresiva para ganar más territorio y cambiar la demografía del país, un objetivo compartido vehementemente por el régimen iraní en todo el Levante y en Siria en particular.

En el norte, unidades del Ejército Libre Sirio, apoyadas por las fuerzas turcas, continúan su ofensiva para ampliar el área que colinda con Turquía, liberando territorio en manos del Estado Islámico y de combatientes kurdos.

El presidente turco Recep Tayyip Erdogan anunció, antes de salir hacia Nueva York, que la operación conocida como “El Escudo del Éufrates” continuará ocupando, después de dominar 900 kilómetros cuadrados, cinco mil kilómetros cuadrados que colindan con su país para eliminar cualquier peligro por parte de los terroristas. La zona de seguridad defendida por Turquía para acoger refugiados sirios, y la cual no fue aprobada por la administración de Obama, será un hecho consumado con la nueva administración en Washington el próximo enero.

El fracaso de la tregua en Siria, patrocinada por Estados Unidos y Rusia, no es una sorpresa. Ninguna de las dos partes parece estar firmemente convencida y comprometida con los objetivos anunciados. En el terreno, el régimen sirio y sus aliados iraníes están envalentonados con sus avances militares y decididos, más que nunca, a imponer su voluntad por la fuerza. El compromiso ruso con el presidente Al-Assad es sólido como siempre. Las circunstancias y los “amigos” de Siria no sirvieron a la aspiración de la oposición, pero no será realista esperar que el pueblo sirio, después de un sufrimiento excepcional generado por un régimen vengativo y despiadado, se rinda ante los complots regionales o internacionales en contra de su país y de su futuro. La absurda guerra continuará ..y con mas esfuerza.

El autor fue embajador de Líbano en México entre 1999 y 2011

nouhad47@yahoo.com

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