El lunes 16 de octubre, el ejército iraquí y las unidades de las milicias de Movilización Popular ingresaron a la ciudad de Kirkuk y sus campos petroleros, luego de un apresurado retiro de las fuerzas peshmerga kurdas. Con este movimiento, el gobierno central en Bagdad puso fin al dominio kurdo sobre la estratégica ciudad y todas las áreas en disputa en el norte de Irak desde 2014, cuando el Estado Islámico (EI) invadió la tercera parte del territorio iraquí.

No hay independencia para el Kurdistán iraquí sin Kirkuk, una ciudad conocida por su diversidad demográfica y su producción diaria de cientos de miles de barriles de petróleo.

La tensión entre el gobierno central en Bagdad y el liderazgo kurdo en Erbil comenzó con la decisión de Massoud Barazani, presidente del Kurdistán, de convocar a un referéndum sobre la independencia del Kurdistán de Irak. El resultado del 25 de septiembre fue abrumador: 93% aprobó la que ha sido una larga aspiración de los kurdos en la región.

El referéndum se celebró en contra de los llamamientos de Ankara y Teherán, y en contra el consejo de Estados Unidos, que estableció sólidas relaciones con Barazani desde la segunda guerra del Golfo Pérsico en 1991. El gobierno iraquí se negó a reconocer el referéndum y sus resultados y pidió que los kurdos lo consideran nulo antes de reanudar un diálogo para abordar sus quejas.

La acción kurda alertó a las capitales de la región, y los gobiernos de los países vecinos expresaron su solidaridad con el gobierno iraquí por razones obvias: no querían que los kurdos que viven en sus respectivas regiones siguieran el ejemplo. Los informes indican que Irán tuvo un papel directo en la operación militar contra el Kurdistán, pero Teherán niega su interferencia. La participación de las milicias proiraníes en la movilización popular y la presencia de Kassem Suleimani, líder de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria Islámica, en el frente dejan pocas dudas sobre el papel crucial de la República Islámica en los últimos acontecimientos.

En un momento en que la administración de Donald Trump está librando una guerra retórica contra la expansión iraní en la región, su influencia sobre sus aliados fue mínima. No logró evitar el referéndum y dejó a los kurdos a su destino cuando su apoyo era más necesario. A pesar de su papel en la lucha contra el EI en coordinación con los estadounidenses, los kurdos tuvieron que evacuar Kirkuk cuando se dieron cuenta de que nadie los respaldaría. El presidente Trump anunció el mismo día que no tomará partido en el conflicto. Otros funcionarios de su administración expresaron su preocupación y pidieron un diálogo. La falta de liderazgo de EU en la era de Barack Obama continúa en la región con su beligerante sucesor.

El referéndum kurdo resultó ser un grave error de cálculo de Barazani. Los kurdos de Irak están a punto de perder todo lo que lograron en los últimos 26 años. Las acusaciones de traición vuelan entre el KDP de Barazani y el PUK, su rival en Suleimaniah, a pesar de que todas las fuerzas se retiraron al mismo tiempo. Los combatientes atribuyen su colapso a la falta de municiones, pero la falta de apoyo diplomático es la causa principal de su derrota. Los kurdos no aceptarán su nueva situación y el peligro de un conflicto interno es real. Los opositores de Barazani aprovecharán el momento para alterar el estatus quo de larga data en el Kurdistán. Barazani prometió en su discurso el martes que los resultados del referéndum no van a ser desaprovechados, pero él seguirá siendo el único jugador que represente a su pueblo en el futuro cercano.

El gobierno central ha logrado avances sustanciales esta semana, pero el primer ministro iraquí Haider al-Abadi tendrá que lidiar con la creciente influencia iraní dentro de su país en un momento en que los estadounidenses expresan su impaciencia contra la política iraní en la región.

Irak se prepara para nuevas elecciones en 2018 . El llamado de Abadi a asociarse con los kurdos bajo la Constitución requiere un enfoque diferente frente a la realidad del terreno. La construcción de una autoridad nacional basada en la inclusión de todos los componentes iraquíes es primordial para cualquier cambio respecto de la situación imperante desde 2003. Pero, ¿la intervención extranjera permitirá que los iraquíes construyan un consenso nacional?...

El autor fue embajador de Líbano en México entre 1999 y 2011
nouhad47@yahoo.com

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