Cuidar la calidad científica y la evidencia en las publicaciones relacionadas con la salud resulta fundamental, ya que una noticia falsa puede generar consecuencias devastadoras, como la muerte, advirtió Brian Martin Cavagnari, director científico del Centro de Investigaciones Nutricionales (CINUT) en Argentina.

El también investigador de la Escuela de Nutrición de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Católica Argentina (UCA) citó como ejemplo el movimiento anti vacunas, producto de una nota falsa.

A raíz de una publicación “se comenzó a hablar sobre la vacuna del sarampión y el autismo, lo que generó “bolas de nieve cada vez más grandes, basadas en una falsedad, porque las vacunas son seguras y salvan vidas”, aseguró Cavagnari.

La noticia de que las vacunas causaban autismo “prendió tanto” que volvieron a aparecer enfermedades que prácticamente estaban erradicas y ahora hay brotes de sarampión en todo el mundo, lo cual es realmente grave porque hay casos de niños muertos, lamentó el investigador.

Eso es un extremo, dijo, de lo que puede llegar a afectar a la salud una noticia falsa “y de ahí para abajo hay un espectro mucho más grande que puede ser desde el pánico y el susto, pero cuando son tan masivas pueden causar estragos en la salud”, aseveró.

Por eso, recomendó estar alerta, porque “no todo lo que leemos es tal cual lo leemos. Tratemos de no armar una bola de nieve y de no hacer reenvíos de todo lo que nos llega, sin haberlo checado. Siempre es bueno consultar con alguien que sepa más del tema para ver si no estamos diciendo algo equivocado”.

Errores

La extrapolación de estudios en roedores o en In Vitro humanos es uno de los errores más comunes en una publicación, por lo que se debería de aclarar en la nota que se trata de una proyección de un estudio hecho a roedores.

El especialista advirtió que no se puede extrapolar las consecuencias de experimentos de un animal con un ser humano.

En ese contexto explicó: “si yo veo que le doy determinado ingrediente a un ratón y el ratón engorda y la nota dice tal ingrediente engorda, sin decir que se trata de un experimento con ratones, es una noticia falsa o incompleta”.

Otro error, más complejo, es el de explicar en una nota que no todos los estudios sirven para decir lo mismo. Si yo quiero mostrar una relación causa efecto, se tiene que partir de un estudio de ese tipo, señaló Cavagnari, quien obtuvo una Maestría en Nutrición y Metabolismo Clínico en la Universidad San Jorge, España.

Además, observó que para no confundir no se debe ser excesivamente reduccionista. Muy pocas veces pasa que un solo ingrediente o alimento o una sola dieta cause determinada patología, generalmente es un sinnúmero de cosas lo que la provocan.

Controles

El especialista en nutrición consideró que publicar una información debería partir de un principio ético, de que no sea un fraude, sino investigar y que haya mecanismos de control. En el caso de las revistas científicas, por ejemplo, debe requerir de una revisión de dos investigadores para que analicen si tiene sustento lo que plantean.

"Uno como investigador tiene que seguir el método científico. Hay muchos parámetros dentro de la metodología de la investigación que se deberían seguir y tener un grupo de control para comparar", comentó.

Hay que ser muy cuidadoso en el manejo de la información relacionada con la salud y la investigación, porque a partir de una opinión se puede crear una nota falsa, se puede desinformar y puede haber severas consecuencias para la población porque la publicación no está sustentada científicamente.

“Se sabe que al público le llega mucho más lo que pueda decir una mamá angustiada por un eventual problema de su hijo, que lo que diga un científico. Entonces, también es importante que los investigadores tengan una comunicación más amigable y transmitan su conocimiento sin tanto tecnicismo”, reconoció.

Durante una conferencia que dictó en la Universidad Iberoamericana sobre “La ciencia detrás de las noticias", Cavagnari, planteó que la falta de conocimiento en una nota científica puede tergiversar una información y agregó que un artículo científico no es una evidencia, más bien la evidencia es el resultado de muchos años de investigación, puntualizó.

“El sesgo en la información está a la orden del día. Los estudios que informan resultados estadísticamente significativos tienen más probabilidades de ser publicados. La literatura científica tiende a dar una imagen exagerada de la magnitud de los problemas o de la efectividad de las soluciones”, advirtió el especialista.

Presentar la totalidad de la información es fundamental en la publicación de artículos de investigadores, además de cuidar la calidad de la evidencia.

Calidad

Para poder conocer la calidad científica de las publicaciones, Cavagnari recomendó tomar en cuenta siguientes preguntas:

¿El diseño del estudio aborda la pregunta del tema o del objetivo?

¿Se realizó el estudio según buenas prácticas de investigación?

¿Se realizó el análisis estadístico correcto?

¿Se sacaron las conclusiones correctas?

Sugerencias

En este contexto, el investigador enlistó algunos aspectos que se deben considerar a la hora de leer una investigación científica o un artículo relacionado con el tema de la salud:

No hacer una interpretación lineal de los hechos

Limitar o evitar las generalizaciones, ya que las condiciones pueden varias, según el tema.

Extrapolar más allá de los datos es arriesgado

Los datos pueden ser seleccionados intencionalmente

Las muestras más grandes suelen ser mejores

Asociar el tema con algunas cosas no debe implicar que sea la causa de algunos problemas de salud.

Cuál es el tema y la estrategia

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