Con ceremonias, memoriales, misas, ofrendas, entre muchos otros actos solidarios, Bélgica rindió tributo a las víctimas del doble atentado suicida que estremeció el corazón de Europa hace un año.

Los gritos condenando el odio, los aplausos a favor de la unidad y las lágrimas de impotencia ante el sanguinario legado de la célula extremista que se cobró 32 vidas y dejó más de 300 heridos, también se dejaron sentir a lo largo de una jornada que se vivió con gran intensidad en Bruselas y más allá.

“Hace un año nuestro país fue golpeado en el corazón. El día de hoy recordamos con gran emoción cada momento transcurrido aquel día. Es nuestra tarea trabajar por una sociedad más humana y justa. Aprendamos nuevamente a escuchar el uno al otro”, fue el mensaje enviado por el rey Philippe a una nación que se encuentra bajo amenaza permanente de la yihad y que se mantiene en nivel tres de alerta, de un total de cuatro.

Los actos oficiales fueron conducidos por el monarca y su esposa Ma-
thilde, en compañía del primer ministro Charles Michel y personalidades de la política belga y europea.

Las ceremonias de conmemoración iniciaron en la terminal de salidas del aeropuerto de Zaventem, blanco elegido por Ibrahim El Bakraoui y Najim Laachraoui para inmolarse con explosivos.

Posteriormente la pareja real se trasladó al barrio de las instituciones comunitarias, para rendir homenaje en el Metro de Maalbeek a las víctimas del segundo ataque islamista del 22 de marzo, perpetrado por Khalid El Bakraoui y desvelar en las inmediaciones de la glorieta Schuman el monumento a “todas las víctimas del terrorismo”, una obra de 20 metros de largo y dos de alto elaborada por el artista belga Jean-Heri Compere.

Ante las dos piezas de acero dedicadas a la esperanza y el consuelo, el monarca apretaría la mano de familiares de las víctimas, así como de trabajadores del sistema de transporte y de los servicios de emergencia que prestaron asistencia el día del atentado.

De manera paralela a los actos oficiales, otros homenajes tenían lugar. Frente a la Bolsa, centenares de personas se congregaron para mostrar respeto, teniendo de fondo notas de Vivaldi y melodías como Let It Be de los Beatles. En Molenbeek, barrio en donde se diseñaron los ataques de París y Bruselas, 400 niños procedentes de seis escuelas cantaban por la paz en las oficinas de la municipalidad.

La edición de la clásica del ciclismo “A través de Flandes” arrancó con un minuto de silencio, así como la concentración de la selección nacional de futbol. Tras los 60 minutos los jugadores de “los Diablos Rojos” rompieron con un fuerte aplauso.

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