Una ola de disturbios estallaron hoy en esta capital y otras ciudades de Pakistán, tras la ejecución de Mumtaz Qadri, asesino confeso del gobernador de la provincia de Punjab, Salman Taseer, por su oposición a las polémicas leyes de blasfemia.

Cientos de manifestantes quemaron neumáticos, destrozaron comercio y se enfrentaron con la policía de Islamabad y las ciudades de Karachi, Lahore y Rawalpindi, luego de que se manifestaron en contra de la ejecución de Qadri, a quien consideran como “héroe del Islam”.

Qadri fue ejecutado la madrugada de este martes cerca de las 04:30 horas locales (23:30 GMT del lunes) en la cárcel de Adiala, en Rawalpindi, cerca de Islamabad. Una vez que salió la noticia de la ejecución, sus partidarios salieron a las calles de esta capital la sureña Karachi, las orientales Lahore y Rawalpindi, donde bloquearon carreteras para seguir el recorrido de la ambulancia que transportaba el cadáver del asesino confeso.

Los manifestantes arrojaron pétalos de rosas al paso del vehículo y fotografiaban el cuerpo de Qadri, mientras lanzaban diversas consignas como “Qadri está vivo”, según reporte de la edición electrónica del Daily Pakistán.

Tras recorrer la ciudad, la comitiva llegó al parque Liaqat Bagh, donde el ataúd de Qadri fue depositado en un pequeño altar, mientras los presentes entonaron rezos funerarios en honor del ajusticiado para que Alá (Dios musulmán) perdonara sus pecados y lo acogiera en el paraíso.

Pese a las multitudes presentes, el funeral no fue retransmitido por los canales de televisión paquistaníes, debido a la prohibición emitida por la Autoridad Reguladora de los Medios Electrónicos, que advirtió sobre posibles actos de violencia que podrían desatarse tras la ejecución.

Ante posibles brotes de violencia muchos comercios y colegios permanecieron cerrados en Rawalpindi, que desde las primeras horas fue tomada por las fuerzas de seguridad para garantizar la seguridad durante la procesión fúnebre.

Sin embargo, luego de los funerales, algunos manifestantes agredieron a los policías, quemaron neumáticos y provocador destrozos en autos estacionados, mercados y otros comercios de Islamabad y Rawalpindi, donde fueron atacadas también comunidades cristianas.

Salman Taseer, miembro de la minorías cristiana en Pakistán, fue asesinado en 2011 por oponerse a las leyes de blasfemia y defender a Asia Bibi, una cristiana condenada a la pena capital por blasfemia y quien espera en el corredor de la muerte.

erp

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