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“El cadáver no podrá ser expuesto al público, en virtud de haber quedado totalmente desfigurado”, reportó este diario el martes 16 de abril de 1957 sobre la muerte de Pedro Infante. La estrella del cine mexicano murió en un accidente aéreo en Mérida e inmediatamente el presidente del país y los colegas del actor movilizaron todas sus fuerzas para traerlo a la Ciudad de México y rendirle honores.
Pedro había nacido en Sinaloa y como las grandes estrellas su historia no está exenta de las carencias y las vicisitudes. Muy joven comenzó a trabajar y, también, a tener hijos. A los 17 años ya se había convertido en padre de una pequeña niña.
Entre una panadería, una carpintería y de mozo en varias partes, la infancia y juventud de Infante le dieron la experiencia que en pantalla lo haría grande.
Con sus personajes de “pueblo”, Infante logró generar empatía con la sociedad de aquellos tiempos.
Ese pueblo que entendía de hambre y de ganas de trabajar y que se veía reflejado en él en la gran pantalla.
La gente que sabía de la tragedia y que hizo suyo el grito desgarrador de ¡Torito! cuando Infante lloraba a su hijo muerto en la película de Nosotros los pobres.
Sin embargo, su voz fue la que abrió las puertas de la radio. Ahí con sus canciones, conquistó el oído de varios y varias, que pedían su voz más seguido y a cada momento para suspirar.
De ahí el salto al séptimo arte lo volvería uno de los mayores representantes de la llamada época de oro del cine mexicano.
Entre sus personajes de trabajador, patrullero, carpintero, galán y cantante se forjó su propio nombre y fama.
Al morir dejó varios proyectos que pronto vieron las luz. Tizoc y Escuela de rateros se convirtieron en homenajes póstumos.
El 23 de octubre de 1967 se estrenó Tizoc junto a María Félix.
Ese año Infante ganaría en el Festival de Berlin como mejor actor por su intrepretación en la cinta de Rogelio A. González.
Mientras que Escuela de rateros fue la última cinta completa del actor y la tercera a color, con 39 años de vida, Infante terminaba su legado en la música y el cine, pero su recuerdo sigue.
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