La falta de oportunidades, la violencia y la situación económica en sus países, ha obligado a miles de migrantes centroamericanos y caribeños a emprender un camino hacia Estados Unidos en busca de una nueva vida. Sin embargo, la estación previa en la travesía es México, que ha buscado dar un trato humano hacia los migrantes al permitir su estancia temporal en nuestro país, a pesar de la política antiinmigrante de Donald Trump.

La presencia de migrantes que buscan llegar a Estados Unidos es un fenómeno que ha cobrado mayor relevancia desde hace meses y en los últimos días. Dos sucesos recientes demuestran que nuestro país se encuentra en el peor de los escenarios, tanto hacia el vecino del norte como frente a una ola de migrantes que buscan dejar atrás la vida de carencias que tenían en sus lugares de origen.

El desbordamiento de migrantes centroamericanos en Tapachula, Chiapas, uno protagonizado por cerca de 300 cubanos y otro por unos 400 hondureños, debe marcar una pauta para la política migratoria definida por el gobierno federal. La difícil situación que vivían los migrantes en sus países no justifica, por ejemplo, la violencia que ejercieron hacia el personal del Instituto Nacional de Migración (INM).

En los hechos, México es un país refugio que recibe la migración que Estados Unidos se resiste a aceptar, pero que no recibe ningún apoyo por asumir esta postura. Hay casos en el mundo en los que los países que adoptan migrantes gozan de beneficios económicos por ello, como las naciones africanas que tienen financiamientos tras signar acuerdos con Europa. Argelia o Túnez, por mencionar algunos, retienen a migrantes en sus territorios a cambio de compensaciones monetarias.

De la reunión que sostuvo el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, con Jared Kushner, funcionario de alto nivel del gobierno de EU y cercano al presidente Donald Trump, existe un acuerdo de inversión de 10 mil millones de dólares destinado a un plan de desarrollo para México y Centroamérica.

Vale cuestionar si parte de estos recursos se destinarán hacia el fenómeno migratorio, si habrá dinero para contener el flujo de centroamericanos hacia Estados Unidos; si se busca que se queden en México de forma permanente o si se trata de un incentivo para garantizarles trabajo en nuestro país.

¿Cuánto aguantará México esta situación? La llegada de más migrantes requerirá uso de recursos públicos y políticas para atajar el rechazo que generan en la población local, como ocurrió en Tijuana. En consecuencia, hay una bomba de tiempo que en algún momento estallará. Humanizar la política migratoria es fundamental, como lo es también considerar el panorama al completo para tomar la mejor decisión para los intereses de nuestro país.

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