Aunque reconoce que nadie se salva, tras dejar ir una ventaja de tres goles, Tomás Boy detecta a dos principales culpables en la inverosímil derrota ante el América: Aldo Leao Ramírez y el árbitro Fernando Hernández.

El director técnico del Cruz Azul asegura que la expulsión del volante de contención colombiano marcó un parteaguas en su más triste tarde al frente de La Máquina.

“Nos ponemos el pie nosotros. La expulsión es clarísima y en la siguiente jugada nos hacen gol”, recuerda el “Jefe”, en conferencia de prensa posterior al duelo. “El partido estaba controlado, pero no puedes hacer eso ante el América. No hay nada que decir: nos tiraron cuatro centros y nos hacen cuatro goles”.

“El Cruz Azul perdió. El América mostró arrestos, coraje, como siempre... Y nos ganó”.

Pero se da tiempo para recordar algunas acciones que, desde su perspectiva, también cambiaron el rumbo del encuentro, en especial en las que —según él— debieron irse Pablo César Aguilar y Renato Ibarra, quienes fueron clave en la épica remontada azulcrema.

“El grupo siente que fue agredido por el arbitraje. Las reacciones en la banca fueron feroces, no estoy de acuerdo (con lo que hicieron sus jugadores), pero así es”, lamenta. “El América ganó... Con la complicidad del árbitro, si así lo quieren, pero no se puede negar que nos metimos el pie”.

“Esto me deja mal. Entiendo que jugar contra el América así es siempre, nunca pierde... debíamos haber sacado el resultado. Es una pesadilla. Mi directiva no lo puede creer”.

Sin embargo, toma con calma la posibilidad de que ya le busquen sustituto. Rubén Romano es el principal candidato.

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