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San José.— Si en la fase de grupos de la Copa América, lo que interesaba antes que nada era ganar para clasificar, en cuartos de final lo que interesa es pasar más allá del cómo ganar, de cómo pararse en el campo, incluso, si es necesario jugar al filo de la navaja, dice Miguel Layún.

O lo que es lo mismo, el equipo mexicano jugará al son que le toquen. Si tiene que meter el físico, lo hará, si tiene que poner el pecho por delante, lo pondrá.

Pero aquí se gana con futbol, y de eso está consciente todo el plantel, en ese grupo liderado por Juan Carlos Osorio que ha alimentado paso a paso la ilusión de trascender en la Copa América del Centenario, ese torneo en el que, a pesar de jugarse en Estados Unidos, México parece local en cada estado que se presenta.

“El futbol del día es así, físico, de choque, hoy no encuentras a un jugador en el mundo que no sea también un atleta”, argumenta Miguel Layún, “hay que trabajar mucho y en todos los sentidos para estar en la mejor forma posible y que esto te permirta competir”.

El derecho, que juega por la izquierda, afirma que al equipo mexicano en ningún momento “le ha sorprendido que en esta Copa América se juegue fuerte. Así es el estilo de los sudamericanos y así lo hacemos a nivel de clubes. Pero lo importante después de todo es que tengamos el futbol suficiente para salir adelante, esto se gana metiendo... pero goles. Aunque claro, estamos dispuestos a todo para lograr nuestros objetivos”.

Golpes y un solo gol fue la diferencia en el pasado juego entre mexicanos y chilenos, celebrado no hace más de dos semanas en el Qualcoom Stadium de San Diego, donde el Tri venció 1-0 a los andinos, con tanto de Javier Hernández, en un partido amistoso previo al inicio de la Copa América del Centenario que sirvió a los dos equipos para medir fuerzas, aunque no se debe perder de vista que fue simplemente un duelo amistoso.

“Bueno, definitivamente eso no cambia nada las cosa ahora. El futbol de un día a otro es distinto. No por haber tenido un resultado positivo antes significa que ya con eso tenemos un tipo de ventaja, no, los partidos hay que jugarlos, y ganarlos. No lo puedes ver de otra manera, porque entonces podrías caer en una actitud perjudicial desde el momento mismo que entras a la cancha, independientemente del rival”, asegura Layún.

Por eso las rachas, las marcas, nada de eso importa para la escuadra Tricolor bajo el mando de Juan Carlos Osorio. “Son sólo estadísticas. No soy un jugador al que le guste tomar más en cuenta esas cosas. En cada partido que enfrentas, el resultado está en el aire. No reniego de la estadística, que bueno que existe, pero nada más, no puedo vivir eternamente preocupado por los números”.

Lo importante, según el jugador del Porto de Portugal, es prepararse para así llenarle el ojo al técnico y entrar en su alineación final, la cual no sabe qué giro tomará hasta horas antes de que inicie el encuentro. “Esa es decisión del profe, a nadie más le corresponde esa decisión. Todos tenemos la ilusión de jugar y al final debemos agradecer que se nos tome en cuenta, aunque sea sólo por unos minutos. La lucha por un puesto es permanente y eso de las rotaciones... ya no es tema”.

El tema, al final, es mejorar, porque Miguel Layún acepta que “sería mentira decir que todo es perfecto. Hemos cometido errores, pero el balance es positivo, y así es mucho más fácil trabajar”.

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