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Sandy, Utah.— Los mismos errores, los mismos vicios, la misma angustia fue la que se vivió en el empate a tres goles entre México y Trinidad y Tobago. El Tri, el de Ricardo Ferretti estaba a punto de vivir una de sus peores humillaciones, cuando caía 3-2. Hasta que apareció Héctor Herrera y evitó el descalabro con un “Tucazo”.

El volante del Porto metió un gran zapatazo al ángulo superior derecho para empatar el juego, con la marca de Ferretti cuando jugaba, suficiente para salvar el inicio de la era. Sello genuino del estratega del mostacho: Un balazo fuerte y colocado.

Pero ni eso borra el mal juego de la Selección. Un equipo alternativo, sin figuras consolidadas, que lució descoordinado la mayor parte del tiempo, nervioso en otro tanto y falto de ideas en más. Trinidad hizo lo mismo que en la Copa de Oro pasada, jugó a su estilo: orden y potencia, y con lo que hizo volvió a hacer ver mal a México, que deberá mejorar demasiado si es que quiere ponerle a cara Argentina.

Pan con lo mismo.

Pesadilla. Ni en sus peores pesadillas Ricardo Ferretti imaginó tener un primer tiempo tan bizarro y de tan la mala fortuna. El Tri del “Tuca”, inició el partido con la tenencia del balón, como lo hacía en la era de Miguel Herrera, también fabricó oportunidades, no claras pero oportunidades al fin, como pasaba con el ‘Piojo’ al mando.

Y también, como en la época anterior, cada vez que lo atacaban, el equipo mexicano resultaba dañado. Dos veces llegó Trinidad y Tobago y en ambas festejó. Primero aprovechó una mala salida de los centrales, para ganarles la espalda. Jonathan Glenn aportó el primero con un tiro potente que Osvaldo Alanís desvió para dejar sin oportunidad a Talavera y minutos después el mismo Alanís perdió una pelota inocentemente con Gleen y Keron Cummings fusiló para el 2-0.

Ferretti no lo creía. Impávido y sin moverse vio cómo su plan se vino al hoyo. La defensa, los centrales fueron una caricatura y los contenciones: Güémez y Dueñas, simplemente no existieron. Adelante, al chamaco Martín le pesó demasiado el debut.

Carlos Esquivel de cabeza, a pase de Torres Nilo aligeró la carga al final de la primera parte con un gol, que levantó el ánimo Tricolor.

La segunda parte inició con cierta incertidumbre hasta que Martín hizo su mejor movimiento en todo el juego: lesionarse, para la entrada de Raúl Jiménez, quien en la primera pelota que tocó empujó el 2-2.

Pero en el cobro de un tiro libre, Raúl Jiménez y Diego Reyes se abrieron en la barrera y por ahí entró el tercero, obra de Jones. Igualito que en la Copa de Oro, una batalla de locura.

Entre los ajustes, Héctor Herrera ingresó y de media distancia lanzó un fogonazo que rescató el debut del ‘Tuca’. Curiosamente durante la Copa de Oro, en el juego de fase de grupos contra los trinitarios, Herrera puso en ventaja a México. Ahora fue una de las figuras. Todo un “Tucazo”.

Herrera lo volvió a probar dos veces más. En ambas los gritos de gol se quedaron ahogados.

Al final un “Tucazo” salvó la noche, pero no borra el mal sabor de boca que dejó el equipo alternativo que presentó Ferretti en su primer juego como técnico. Pan con lo mismo.

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