Como cada año, los tiempos para discutir el presupuesto en México se acercan.

La autoridad fiscal se prepara para entregar al Congreso de la Unión el documento de Criterios Generales de Política Económica, el Proyecto del Presupuesto de Egresos y la Ley de Ingresos, que es la propuesta detallada del gobierno federal para realizar sus gastos y obtener ingresos en el año, además de los supuestos que pueden influir para dicho fin.

La discusión de antemano se antoja que será complicada, ya que se debe cuidar el balance fiscal, no recurrir a mayor endeudamiento, buscar mayores ingresos y tener un gasto eficiente, aunque no hay mucho margen para tales propósitos.

Si bien la reforma fiscal ha resultado en una mejor recaudación reflejada en los ingresos tributarios, además de que, de acuerdo con la Secretaría de Hacienda (SHCP), se anticipa en 2018 un mayor crecimiento económico de 2.0% a 3.0%, lo que implica mayores ingresos, en el entorno hay elementos que hacen suponer que para el siguiente año difícilmente se logrará una consolidación fiscal.

El primer elemento a considerar es que para 2018 no se contará con los recursos por operación del remanente que a inicios de este año otorgó el Banco de México a la SHCP por 321 mil 653 millones de pesos, de los cuales 70% se utilizaron para reducir el endeudamiento y 30% a contribuir a la meta de alcanzar un superávit del sector público este 2017 de 0.4% del PIB.

El remanente es un recuso no programado que se generó por las fluctuaciones cambiarias del año pasado. Son recursos de una sola ocasión y no se puede depender de ellos.

Otro aspecto a considerar son los ingresos petroleros, no sólo por la afectación respecto a la reducción de la plataforma petrolera, sino también por la volatilidad en el precio del crudo; como cada año, su precio será una variable de discusión en la cámara.

Por otro lado, el gobierno debe atacar frontalmente la informalidad, la evasión y la elusión fiscal; de lo contrario, la recaudación seguirá dependiendo de la misma base de contribuyentes, por lo que queda una férrea disciplina del gasto, en la que no se descartan nuevos recortes al gasto.

Cabe recordar que en 2016 la SHCP aplicó un recorté del gasto 132 mil 300 millones de pesos en el paquete presupuestal y para 2017, el Congreso de la Unión aprobó un recorte por 239 mil 700 millones de pesos.

La disciplina debe mantenerse considerando los compromisos del país, como el pago de pensiones y jubilaciones, el costo financiero de la deuda, entre otros, compromisos que limitan el margen de maniobra en la parte de las erogaciones.

Por lo pronto, el pasado 30 de junio, la SHCP entregó los Precriterios y la estructura programática para 2018; para iniciar el diálogo con el Congreso y tener listos los Criterios de Generales de Política Económica a más tardar el 8 de septiembre.

Destaca que el gobierno federal busca en 2018 empezar a disminuir el peso de la deuda en 49.5% del PIB desde 50.2% en el que se encuentra actualmente, además de repetir un superávit primario de 1.0% del PIB.

Para lograrlo se pretenden ingresos presupuestarios por 4.7 billones de pesos y un gasto neto por 5.1 billones de pesos.

La ley de ingresos debe estar lista a más tardar en octubre, mientras el presupuesto de egresos el 15 de noviembre. Hay tiempo para realizar los ajustes pertinentes, dejar de lado los partidismos, en especial considerando el año electoral y tener una disciplina fiscal.

Es necesario cuidar el presupuesto para el desarrollo por encima del “presupuesto para la democracia”. Ante recursos limitados, debemos ejercer actos de responsabilidad en el gasto de los partidos y el mismo INE.

Hay espacios en el presupuesto para mejorar y determinar correctamente el gasto, sobre todo el que va dirigido a proyectos productivos y de infraestructura, ya que generan empleo, detonan crecimiento y generan nuevos ingresos.

Contar con finanzas públicas sanas y equilibradas es responsabilidad de todos: de gobiernos y de contribuyentes.

El Legislativo tiene una ardua tarea que cumplir con aprobar un presupuesto que no incluye abundantes recursos petroleros ni remantes. Hoy debemos apostar por la consolidación fiscal con disciplina y austeridad del gasto; con ataque a la informalidad, a la evasión y a la elusión fiscal; y al mismo tiempo ser eficientes al ejercer los recursos, para que contribuyan al crecimiento económico.

Vicepresidente de Consultores Internacionales S.C.

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