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La reforma fiscal de Trump no sólo va a paralizar el esquema tributario de México, sino el del mundo, porque es una propuesta bien pensada con muchas posibilidades de pasar en el Congreso, aseguraron fiscalistas y académicos al considerar que frente a ese proyecto la única salida que tiene el país es generalizar el IVA.

Establecieron que aunque faltan los detalles del plan fiscal se debe tomar en cuenta que es la propuesta que se negociará con el Congreso y con los senadores, pero que dará tela de dónde cortar para empezar a trabajar y estar preparados.

“No es una reforma descabellada, es prudente y va a paralizar los sistemas fiscales mundiales porque todos [los países del mundo] tenemos tasas por arriba de 30% para las empresas”, afirmó el socio director de Bettinger Asociados, Herbert Bettinger.

Anticipó que si bien será un proceso complicado, la tasa corporativa para las empresas puede quedar en 20%, porque precisamente Trump la presentó muy baja para que haya margen de negociación.

Por eso consideró que a México no le quedará más que retomar la iniciativa de generalizar el IVA, que precisamente Bettinger preparó en 2011, en la que se planteaba generar recursos por el equivalente a 1.3% del Producto Interno Bruto.

Mencionó que la propuesta de Trump contiene algo que casi no se ha destacado y que es muy importante, pues se pretende salir de un sistema fiscal mundial y convertirse en un sistema territorial. Es decir, abandonará los convenios tributarios.

El profesor del CIDE, Raúl Feliz, coincidió en que frente al plan fiscal de Trump México quedará en desventaja si no hace una reforma tributaria integral que incluya la generalización del IVA.

“Tendría que sustituirlo con algo y eso habla de una reforma fiscal integral que se ha venido posponiendo mucho tiempo en México. Lo que tiene que hacer México es generalizar el IVA y con eso reducir la tasa del impuesto corporativo”, advirtió.

El economista en jefe de Scotiabank México, Mario Correa, comentó que no se sabe qué tan factible es recortar los impuestos, porque aunque suena bien y deseable para muchos países porque puede aumentar la actividad productiva, Estados Unidos es una economía altamente endeudada.

“No me queda tan claro que el aumento en el nivel de crecimiento se vaya a dar en automático y esto compense la recaudación de tal forma que no haya un mayor déficit fiscal; eso estará por verse y lo estaremos viendo en los detalles”.

De lo bueno, ubicó que no se mencionó lo del impuesto fronterizo como se había hablado inicialmente, así como tampoco la intención de asignar partidas especiales para la construcción del muro.

Hay muchas dudas, porque el plan es bajar los impuestos y al mismo tiempo que no se reduzca la recaudación basándose en la eliminación que pueden hacer las personas y las empresas. “Hemos visto que muchas de las propuestas no son consistentes y su estilo de negociación es apuntar muy alto y ya lo que se obtenga por debajo será un avance”, enfatizó.

Pero si logra bajar la tasa corporativa en un monto significativo, otros países como México y los que comercian con Estados Unidos pueden necesitar ajustes fiscales para no perder competitividad, advirtió.

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