La decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) de mantener en el nivel de hace siete años las tasas de interés de referencia puede forzar nuevas decisiones de los bancos centrales de otros países para proteger a sus propias monedas.

Esa es una opinión coincidente de varios analistas de mercados de divisas tras analizar a fondo las implicaciones de la decisión de la Fed, que aplazó para más adelante una medida que algunos esperaban para esta semana, y los efectos que tiene sobre el dólar.

Al cierre de la última sesión, una vez digerido el efecto de la decisión de la Fed, anunciada el jueves, el euro se cotizaba a 1,1303 dólares. Hace un año estaba a 1,2922 dólares, aunque comenzó 2015 con un cambio de 1,2003 dólares.

La apreciación del dólar se ha venido intensificando desde mediados del año pasado, cuando los mercados ya asumían que la Fed estaba lista para revisar al alza unas tasas de interés cercanas al 0 % y que no se mueven desde fines de 2008.

Y el dólar se ha fortalecido, según los analistas, porque las señales de la economía estadounidense eran firmes, frente a la debilidad que mostraba en Europa, primero, y las que llegaron en los últimos meses desde China.

Pero, además, porque los inversores estadounidenses empezaron a desprenderse de sus posiciones en otras divisas y volver al dólar, anticipando un mayor rendimiento en este país si al final subían las tasas de interés.

A la larga, eso ha perjudicado al euro, que a mediados de marzo llegó a cotizarse a 1,05 dólares, muy cerca de la paridad, en un momento de bonanza para la divisa estadounidense y que colocó a la europea en los peores niveles desde 2003 frente al dólar.

Ya entonces, los mercados anticipaban que la Fed corregiría al alza las tasas de interés, lo que no pasó inmediatamente, y tampoco ha pasado en su última de reunión de septiembre, aunque las apuestas ahora están hechas para mediados de diciembre próximo.

Aunque en las últimas tres semanas el dólar venía perdiendo posiciones frente al euro, los niveles que ha tocado han estado dentro de un margen aceptable, y no ha hecho cambiar la opinión de que, si sigue así, el dólar puede verse fortalecido.

Porque, aunque no haya habido una decisión de la Fed en su última reunión, será más adelante, y el dólar sigue siendo atractivo, tanto por la coyuntura actual de la economía como por el anticipo de mejores rendimientos si a fin de año suben las tasas de interés.

De hecho, algunos ya creen que pronto puede desarrollarse una "guerra de divisas" porque los bancos centrales de otros países pueden verse obligados a aplicar nuevas medidas de estímulo en sus economías ante el avance del dólar.

"Es una guerra de divisas. La inacción de la Fed puede motivar a otros bancos a entrar en acción" , sostiene Valentin Marinov, del departamento de divisas del banco Credit Agricole.

Marinov citó concretamente a los bancos centrales de Europa, de Japón y de China entre los que pueden dar nuevos pasos de estímulo de su economía.

El analista Ken Wattret, del BNP Paribas, piensa que la falta de acciones de la Fed puede generar, curiosamente, acciones de parte del Banco Central Europeo.

"Cuando más esté la Fed en su posición actual y mayores sean los riesgos para el crecimiento y para los mercados globales, mayor será la posibilidad de que aumente la presión para que haya más acciones del BCE" , sostiene Wattret.


lsm

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