Es el inicio de una canción que fue muy popular en Francia; escrita más o menos en 1935, a la hora de la gran Depresión y de las amenazas fascistas, hizo reír a la gente —y la hace reír hasta la fecha— cuando, en realidad tocaba un tema demasiado serio: la ceguera frente a una situación bastante terrible y el intento de disimular torpemente la realidad. Les resumo la canción cuyo estribillo es “¡Todo va muy bien, Señora Marquesa, todo va muy bien!”.

“Sin embargo tengo que decirle, lamentamos una cosita de nada, un incidente, una tontería: la muerte de su jumento gris, pero por lo demás, todo va muy bien, etc.” Cuando la señora pregunta que pasó, le dicen que el animal murió en el incendio de las caballerizas, pero por lo demás… Si ardió el edificio es que ardió el castillo … se quemó porque, al suicidarse el marqués, cuando se enteró que estaba arruinado, tumbó las velas que estaban prendidas… pero, por lo demás, todo va muy bien, Señora Marquesa, todo va muy bien”.

Esa canción, aparentemente frívola, va para nosotros cuando nos cantan que domamos la pandemia, que la curva ya se aplanó, que lo hicimos mejor que los otros países, que nuestra disciplina ha sido ejemplar, “sin embargo tengo que decirles, lamentamos una cosita de nada, un incidente, una tontería, pasamos a tener más de 200,000 casos y 25,000 muertos, pero por lo demás, todo va muy bien”.

Va para nosotros cuando nos cantan que la crisis económica ya tocó fondo, que la economía empieza a repuntar y que la baja del PIB (un índice neoliberal que hay que olvidar) será solamente de 3.9 % y no de 10 como lo creen unos tontos.

Va para nosotros cuando nos dicen que van a crear dos millones de empleos en seis meses, para hacernos olvidar que, en abril, el Inegi reportó 12 millones de personas sin ingresos ni trabajo reportado; cuando no quieren mencionar que hay 600,000 empresas paradas que no reciben ayuda alguna y no saben si podrán sobrevivir. Cuando Concanaco estima que pueden desaparecer 800,000 empresas, nos dicen que tienen otros datos.

Los 25 mil millones de pesos para apoyar a las pequeñas y medianas empresas son poca cosa frente a la dimensión del problema; además se supone que ya se repartieron y eso que la crisis apenas empieza. Resulta que se van a gastar casi la misma suma (el préstamo solicitado al Banco Mundial, mil millones de dólares a 23 pesos por dólar) para construir las sucursales del Banco de Bienestar. Sin comentario. Perdón, un breve comentario. Nos habían cantado que no nos iban a endeudar y que no se aceptaría el crédito ofrecido por el BID…

“Todo va muy bien”, nos dicen al presumir que el Tren Maya y la refinería de Dos Bocas van a detonar el desarrollo y el bienestar en el Sureste. “Toda va muy bien” en el Sector Salud y por eso domamos la pandemia. Y podemos cantar: “Lamentamos una cosita de nada, un incidente, una tontería”: el presupuesto de la Secretaría de Salud fue víctima de la “austeridad republicana”; para el año 2020 aumentó generosamente en 0.20 por ciento y le recortaron todavía cierta cantidad (parece que mil 500 millones de pesos). Nos enteramos, vimos médicos, enfermeras, camilleros declarando que tenían que comprar caretas y gel. Este personal fue gravemente afectado por el contagio, la enfermedad y la muerte. Eso sí, Pemex, orientado como un fósil hacia el pasado, recibió un apoyo extra de 65 mil millones de pesos.

Colmo de alegría, “todo va muy bien” en política. Puede que nuestro Presidente vaya a dar beso y abrazo a su colega estadounidense: los dos le hacen fuchi a la mascarilla; eso sí, nos garantiza elecciones limpias en junio de 2021 porque él va a ser el guardián de la campaña electoral y del voto. “Gracias, no gracias”, como bien dijo la República en la caricatura de Waldo intitulada “Sana Distancia”. “Todo va muy bien”, pero las denuncias repetidas del Presidente contra un INE, amenazado como pocas veces antes, nos remiten a la última copla de la canción, a la muerte del marqués y la destrucción del castillo.



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