Con un pensamiento de Octavio Paz, que señala: “El arte maya me sorprende por su literalidad: las imágenes que nos presenta pueden leerse, son el texto mismo, son signos-imágenes”, colocado en una gran bóveda, inició el recorrido por la exposición "La Máscara de Calakmul. Universo de jade" que se puede visitar desde este jueves en el Museo Nacional de Antropología como parte de una serie de exposiciones temporales denominadas "Una pieza, una cultura."

La muestra busca, a través de la máscara, explicar todos los elementos del pensamiento y la cosmovisión de la cultura Maya durante el periodo Clásico. Para ello, desarma y analiza cada uno de sus elementos por separado para luego enlazarlos y realizar una suma compleja de significados.

“La cosmogonía maya no es un pensamiento lineal; en ella, la naturaleza y la divinidad lo animal y lo humano, la vida y la muerte, son planos que se entrelazan y conviven continuamente. Los tres niveles del cosmos —celeste, terreno e inframundo— son estratos que tienen fronteras claras, pero que están en permanente conjunción”, dijo la curadora de la exposición, Pilar Cuairán.

Durante la inauguración estuvieron presentes: María Teresa Franco, directora general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH); César Moheno, Secretario Técnico del INAH; José Enrique Ortiz Lanz, coordinador nacional de museos y exposiciones, y Antonio Saborit, director del Museo Nacional de Antropología.

Saborit fue el encargado de dar la bienvenida para lo que utilizó unos versos de la “Oda tropical” de Carlos Pellicer, pues según sus palabras no encontró “otro mejor abrazo de bienvenida”.

Franco comentó que uno de los objetivos de la exposición es “acercar las obras más representativas de las antiguas civilizaciones de México a nuevos públicos, muy en especialmente a los jóvenes."

En la muestra se hace uso de nuevas tecnologías como la animación, las cédulas digitales, el escaneo y la impresión en 3D, para “aprovechar los mejores soportes tecnológicos como herramienta y transmitir de forma novedosa la información académica que es producto de la investigación y la conservación de la más alta calidad”.

Además, a lo largo de la exhibición es posible leer fragmentos de escritores importantes como Rosario Castellanos, Octavio Paz, Carlos Pellicer, y libros sagrados como el Popol Vuh y el Chilam Balam de Chumayel.

Un plus que tiene  la exposición es que cuenta con pleno acceso a personas con alguna discapacidad, al poner a su alcance un recurso didáctico que explica, a través de un video, la exhibición en lenguaje de señas; un cedulario en braille con todos los contenidos de la muestra; una cinta guía para invidentes y débiles visuales que se desplazan con bastón; recursos táctiles y libre acceso para discapacidad motriz con rampas de pendientes mínimas y cómodas en los cambios de nivel” como destacó Franco.

Aún no se informó cuáles serán las siguientes piezas que darán continuidad al proyecto "Una pieza, una cultura."

“Vamos a tratar de abarcar la mayor parte de las regiones que lleven a la gente a visitar esas zonas. Tal vez lancemos una pequeña encuesta para ver cuál sería la siguiente pieza. La idea es que estas exposiciones itineren, es decir que pueden irse presentando en distintas museos regionales. Lo importante es que sean muy didácticas, donde la gente puede interactuar”, finalizó la directora general del INAH.

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