He sostenido la idea, parafraseando al juez italiano Giovanni Falcone, “que la arrogancia de la mafia es directamente proporcional a la ausencia o a la complicidad del Estado”.

Solo podemos combatir al crimen organizado en nuestro país entendiéndolo como lo que es, una institución criminal perfectamente organizada en un sistema de poder, una patología del poder donde la violencia es su manifestación más visible, su razón de ser son las ganancias, pero su esencia es el poder.

La fuerza de una mafia se basa en la debilidad del Estado, en la incapacidad del Estado para imponer su autoridad generando así un conflicto de soberanía sobre un mismo territorio. Los criminales establecen un orden paralelo al Estado.

Por eso he dicho reiteradamente que es el tipo de Estado lo que genera un tipo de mafia, y no al revés. En México tenemos un Estado institucionalmente débil, descentralizado, dividido y altamente corrupto que se construyó en un caldo de cultivo para la aparición de un poder agresivo en busca de territorio.

Los hechos nos gritan que el crimen organizado ha abandonado la marginalidad y se ha instalado en lo profundo de nuestros sistemas político, económico y social. Un autentico peligro que no hemos querido ver, una realidad evidente que nosotros nos aferramos a negarla.

Asó lo gritó el culiacanazo de octubre de 2019 y enero de 2023, así lo exclaman los aproximados 170 mil homicidios en lo que va de este gobierno, más del doble de los registrados en el sexenio de Felipe Calderón. Así lo evidencian los hechos violentos que se registran a diario en diversas regiones del país, como la ejecución de 5 jóvenes estudiantes de Celaya la primera semana de diciembre y el asesinato del abogado activista Adolfo Enríquez en León, Guanajuato, el pasado 21 de noviembre; o la masacre de 14 personas por extorsión en Texcaltitlán en el Estado de México el 15 de diciembre, o bien la matanza de 11 víctimas de Salvatierra, Guanajuato, la madrugada del 17 de diciembre en una fiesta navideña. También es patente la narcoviolencia en Jalisco que abruma a la población de ese estado.

En México tenemos una mafia soberbia que se pasea por las calles y los espacios del país haciendo alarde de su poderío, agreden a los ciudadanos confiados en que no les pasará absolutamente nada. ¡Se ríen de las autoridades y abusan de los ciudadanos!

El pasado jueves 7 de diciembre con esa soberbia que he descrito se apostaron unos grupos armados en camionetas en las instalaciones del empaque agrícola Paralelo 38 propiedad de la familia Clouthier Carrillo y se mantuvieron ahí por varios días. Estuvieron dentro la propiedad sin saber por qué estaban ahí. Afortunadamente no molestaron ni agredieron a nadie, pero nuestra gente estaba muy aterrorizada al extremo de que me comunicaron del problema hasta el miércoles 13 casi una semana estuvieron estos personajes criminales dentro de la propiedad haciéndose sentir, abiertamente a la vista del personal que labora ahí.

Al tener yo conocimiento de los hechos de allanamiento de nuestra propiedad agrícola notifiqué inmediatamente a las autoridades ejecutivas y de la fiscalía estatales, así como dimos parte a las autoridades federales quienes nos atendieron de manera diligente, al poco tiempo los malosos abandonaron la propiedad, así como llegaron se fueron. No sabemos qué pretendían, pero me queda claro que tenemos una mafia arrogante que sabe que puede hacer lo que le dé su gana y no le va pasar nada.

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